➻ Giuseppe Alberigo [1926-2007]

por Teoría de la historia

foto alberigoEl quince de junio de 2007 fallecía en el hospital Sant’Orsola-Malpighi de Bolonia, Giuseppe Alberigo, a los ochenta y un años de edad, como consecuencia de un aneurisma sufrido en el mes de abril. Los funerales por el eterno descanso de su alma se celebraron el 18 de junio en la iglesia de san Bartolomé in strada Maggiore de Bolonia. A ellos asistieron, además de su mujer, Angelina Nicora, hijos y nietos, el prior de la Comunidad de Bose, Enzo Bianchi, destacados políticos, el alcalde de la ciudad, Sergio Cofferati, y la presidente de la Provincia, Beatrice Draghetti. Igualmente, se congregaron representantes de las instituciones cívicas, sindicatos y asociaciones católicas. Al término del funeral, el obispo emérito de Ivrea y presidente honorario de Pax Christi, Luigi Bettazzi, dirigió unas palabras a los familiares glosando su amistad con el difunto. Giuseppe Alberigo nació en Cuasso al Monte (Varese). Se licenció en Derecho en la Universidad Católica de Milán. Inició su actividad académica en la Universidad de Modena. Después de varias estancias de estudios en el extranjero, y concretamente en Bonn con Huber Jedin, trabajó como discípulo y asistente de Delio Cantimori en la Universidad de Florencia. Al término del Concilio obtuvo la condición de profesor ordinario y fue uno de los fundadores de la facultad de ciencias políticas de la Universidad de Bolonia, ciudad donde trabajaba desde 1953. Desde 1968 hasta 2001 fue profesor de Historia de la Iglesia en la Universidad de Bolonia. Doctor honoris causa por la Universidad de Munich y de Estrasburgo. Fue secretario y fundador del Instituto para las Ciencias Religiosas de Bolonia y fundador y director de la revista Cristianesimo nella Storia [1969] (1). El 20 de abril de 2007 fue nombrado Cavaliere di Gran Croce la más alta distinción al mérito que otorga la República Italiana. En la formación académica de Alberigo hay tres personajes clave. Giusseppe Dossetti [1913-1996] (2), que en 1953 puso en marcha en Bolonia el «Centro de Documentación» de vía San Vitale. Este centro de Documentación pretendía ser un centro de renovación de los estudios sobre el monaquismo y también de renovación de los estudios sobre la Iglesia y, a través de ellos, de la propia Iglesia (3). El centro de documentación atrajo a Alberigo y a su mujer a Bolonia. Años más tarde, Dossetti y Alberigo transformarían el Centro de Documentación en el actual Istituto per le Scienze religiose (1985). Dossetti y Enzo Bianchi (4) fundaron la Asociación para el desarrollo de las ciencias históricas en Italia que andando el tiempo sería el germen de la actual Fundación para las Ciencias Religiosas Juan XXIII. Los otros dos personajes influyentes en la vida de Alberigo han sido Hubert Jedin (1900-1980), al que le unía una gran amistad y que le ayudó a enfocar su trabajo en torno a las temáticas conciliares, empezando por el estudio del Concilio de Trento y su época, a la que dedicó sus primeras monografías (5); y Delio Cantimori (1904-1966), su maestro en Florencia, hombre crítico y erudito, político que pasó por varias etapas (mazziniano, fascismo, comunismo), y que orientó sus estudios históricos hacia las vertientes políticas de los personajes y sus conflictos vistos desde la mirada de la historia positiva. El Concilio Vaticano II fue para Alberigo una experiencia vital que marcaría su futuro como laico católico y como investigador. En octubre de 1962, en vísperas del inicio del Concilio, pudo presentar personalmente a Juan XXIII la edición de la Conciliorum Oeconomicorum Decreta, un volumen que contenía los textos de los grandes concilios ecuménicos (6). La idea le fue sugerida por Dossetti y realizada en colaboración con Paolo Prodi, Perikles Joannou, Claudio Leonardi y la supervisión de Hubert Jedin. Las sucesivas ediciones de esta obra la convirtieron en un clásico hasta su discutida última edición (7). Su participación en el evento conciliar se debe en gran medida a su amistad con Giuseppe Lercaro, arzobispo de Bolonia y uno de los cuatro cardenales moderadores del Concilio (8). Lercaro, uno de los obispos más activos del Concilio, contó con la colaboración de Dossetti, como perito personal, al que ayudaba a su vez Alberigo. Giuseppe Alberigo había escrito un pequeño libro (9) que avanzaba algunos de los aspectos tratados en el Concilio en la línea del desarrollo de la colegialidad episcopal, tema en el que profundizará en los años sucesivos (10). Las relaciones adquiridas en los cuatro años de Concilio le sirvieron para colaborar en la puesta en marcha de una revista deudora del ambiente conciliar: Concilium. En esos años romanos amasó amistad con figuras destacadas como: Marie Dominique Chenu, Yves Congar, Jacques Dupont, Joseph Ratzinger y otros como Jean Gribomont, Jean-Marie Tillard, Eugenio Corecco, Roger Aubert, Hans Küng y Edward Schillebeeckx que colaborarían en la revista. De estas fechas data su amistad con el actual pontífice que le invitó periódicamente a dictar conferencias magistrales a la Facultad de Teología de Regensburg durante su pontificado en Münich (11). También fruto del Concilio, nacerá su gran amor por Juan XXIII del que fue invitado a presentar la positio de su causa de beatificación en 1993 (12). Fruto de este mismo interés, fue su participación en la Comisión nacional para la edición nacional de los diarios de Angelo Giuseppe Roncalli, Juan XXIII (2001). Después del Concilio, Alberigo vivirá unos años de gran productividad intelectual y de creciente implicación en la vida cultural, social y eclesiástica de su país. Contribuirá grandemente con su magisterio y con el Centro de Documentación al despertar del interés por los estudios históricos de la Iglesia, del cristianismo, de la historia de la teología y en un sentido amplio de las temáticas religiosas en Italia. Igualmente, no dejará de opinar sobre los debates sociales y aún eclesiásticos de la época. Así, se opondrá decididamente al proyecto de una ley fundamental para la Iglesia, y lo hará con entrevistas y publicaciones (1971-1972). Más tarde, de la «officina bolognese» saldría el documento dirigido a los cardenales participantes en el Conclave (1978) titulado: Per un rinnovamento del servizio papale nella Chiesa alla fine del XX secolo. Esta misma independencia y libertad de espíritu le llevará a firmar en 1989 la «carta de los 63», en que, junto con algunos teólogos, reclamaba cambios en el modo de dirigir la Iglesia. Su última intervención en este aspecto será la promoción de un llamamiento, en febrero de 2007, a la Conferencia Episcopal Italiana para que no interviniera en el debate sobre la legalización de las parejas de hecho en Italia. Pero sin lugar a dudas el trabajo que le ha reportado una mayor notoriedad y que recoge algunas de sus grandes temas de estudio -Juan XXIII, el desarrollo histórico de las instituciones de gobierno en la Iglesia, el nexo entre reforma y unidad, el cristianismo dentro de la sociedad civil fuera de un horizonte meramente eclesiástico- ha sido la coordinación de su Historia del Concilio Vaticano II (13). Estos cinco volúmenes son fruto de los años de investigación de Alberigo a través de la revista Cristianesimo nella Storia y de los trabajos monográficos dirigidos desde el Istituto per le Scienze religiose. Alguno de los grandes méritos del trabajo son su carácter pionero, omnicomprensivo, el uso de fuentes primarias privadas y la colaboración de bastantes investigadores de diversos países y tendencias historiográficas. A la vez, la Storia del Concilio Valicano II ha levantado polémica por el escaso uso de fuentes oficiales, manifestación de la importancia dada al Concilio como “evento” frente al Concilio en sus “documentos”; por contraponer las figuras de Juan XXIII y Pablo VI como representantes de la renovación y de la contención, respectivamente; por su visión del Concilio como una ruptura con todo lo anterior y el inicio de un nuevo cristianismo; por la aplicación de categorías políticas a las distintas posturas conciliares y el uso de un método positivista al servicio de ideas preconcebidas. Como se puede observar, la trayectoria y los trabajos de Alberigo no han dejado a nadie indiferente y han suscitado un debate clarificador de posturas. En definitiva, Alberigo no era un hombre fácil ni acomodaticio y no sólo por el fuerte temperamento que poseía. En él se conjugaba el carácter decidido del líder capaz de acometer grandes empresas con la idea de una gran misión que cumplir, heredada de su maestro Dossetti. Austero y exigente consigo mismo y con sus colaboradores, nunca renunció a intervenir en el debate público defendiendo los valores de la laicidad, del pluralismo religioso y de la corresponsabilidad en la Iglesia, como representante conspicuo de la ortodoxia crítica postconciliar. Pero más allá de los aspectos controvertidos que suelen acompañar a las figuras de relieve queda una herencia de pensamiento, un patrimonio de fuentes históricas, una escuela de historiadores y unas estructuras de trabajo que permitían a muchos investigadores estudiar de un modo más sosegado y distante la historia de la Iglesia de la segunda mitad del siglo XX.

NOTAS. (1). Precisamente este es el título del volumen ofrecido por su jubilación: Cristianesimo nella storia: saggi in onore di Giuseppe Alberigo, a cura di A. Melloni … [et al.], Bologna: 11 Mulino, 1996. Un elenco de todas sus publicaciones se encuentra en ese volumen. (2) Giuseppe Dossetti, jurista y político italiano. Participó en la Resistencia. Profesor de Derecho Eclesiástico en Modena. Vicesecretario de la Democracia Cristiana. Uno de los redactores de la Constitución Italiana. Enfrentado a De Gasperi, abandona la política en 1951. En 1956 pronuncia los votos monásticos y es aprobada su fundación de la Pequeña Familia de la Anunciata. Tres años más tarde recibe la ordenación sacerdotal. Durante el Concilio Vaticano II fue unos de los asesores del Cardenal Lercaro. (3). Este centro recibía el nombre oficioso de la «officina bolognese». L’ «officina bolognese» 1953-2003, a cura di Giuseppe Alberigo, Bologna, EDB, 2004. (4). Enzo Bianchi (1943), biblista, monje, fundador y actual prior de la Comunidad Monástica de Bose (1965). La Comunidad Monástica de Bose es una comunidad formada por monjes de los dos sexos y provenientes de diversas iglesias cristianas. Uno de sus objetivos es la promoción del diálogo ecuménico entre las diferentes iglesias cristianas. (5). Su tesis doctoral: I vescovi italiani al Concilio di Trento (1545-1547), Firenze 1959; La Riforma protestante, Milano 1959; Lo sviluppo della dottrina sui poteri nella Chiesa universale. Momenti essenziali tra il XVI e il XIX secolo, Roma-Freiburg i.B.-Wien 1964. (6). Conciliorum Oecumenicorum Decreta, edidit Centro di Documentazione-Istimto per le Scienze Religiose-Bologna, curantibus J. Alberigo, P. Joannou, C. Leonardi, P. Prodi, Friburgi Br. 1962. Los textos transcritos eran los que se conservaban de los veinte concilios ecuménicos en su lengua original griega o latina. En la tercera edición se incluyeron los textos del Concilio Vaticano II. En la edición de 1990 apareció la traducción de los textos originales a las diferentes lenguas modernas según el país de publicación (italiano, francés, polaco y alemán). (7). Conciliorum Oecumenicorum Generaliumque Decreta, editio critica, I. The oecumenical councils from Nicaea I to Nicaea II (325-787), general editor Giuseppe Alberigo, Turnhout 2006. Se trata de una nueva edición crítica prevista en cuatro volúmenes. El cambio del título, la distinción entre concilios «ecuménicos» y «generales», y en concreto los criterios históricos y eclesiológicos sobre la ecumenicidad de los concilios, han suscitado reacciones contrapuestas. (8). Años más tarde, ayudará a Lercaro en el proyecto de reforma de la diócesis (1966-67) truncado por la aceptación de su renuncia (1968). Es llamativa, e indicativo de sus relaciones con la iglesia de Bolonia, la ausencia de Alberigo en el programa de actos del centenario de Lercaro. (9). Momenti essenziali nella formazione della dottrina sulla giurisdizione universale dei vescovi, Bologna 1963. (10). Lo sviluppo della dottrina sui poteri nella Chiesa universale. Momenti essenziali tra il XVI e il XIX secolo, Roma-Freiburg i.B.-Wien 1964; Le potestà episcopali nei dibattiti tridentini, en Il Concilio di Trento e la riforma tridentina, II Roma 1965, pp. 1-53; La collegialité épiscopale selon quelques théologiens de la papauté, en La Collégialité épiscopale (Unam Sanctam, 52), Paris 1965, pp. 183-221. (11). Benedicto XVI le recibió en audiencia el siete de febrero de 2007, a petición del cardenal Caffarra. Benedicto XVI, antes de su elección, le prometió dejar toda su documentación conciliar al Istituto di Scienze Religiose. Este conocimiento antiguo y aprecio mutuo era patente a pesar de las posturas cada vez más divergentes en tomo al gobierno de la Iglesia. (12). Fruto de este trabajo y de los materiales recopilados verá la luz Processo a papa Giovanni: la causa di canonizzazione di A.G. Roncalli (1965-2000), de Enrice Galavotti, Bologna, ll Mulino, 2005. (13). Storia del Concilio Vaticano II, 5 vols. Bologna, ll Mulino, 1995-2001. Traducida al inglés, francés, alemán, portugués, español y ruso.

[Santiago CASAS. “Giuseppe Alberigo (1926-2007)”, in Anuario de Historia de la Iglesia (Pamplona), nº 17, 2008, pp. 431-435]

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