➻ Evelyn Fox Keller [1936]

por Teoría de la historia

fox_kellerEvelyn Fox Keller received her B.A. from Brandeis University (Physics, 1957) and her Ph.D. from Harvard University (Physics, 1963). She came to Massachusetts Institute of Technology from the University of California, Berkeley, where she was Professor in the Departments of Rhetoric, History, and Women’s Studies (1988-1992). Professor Keller has taught at Northeastern University, S.U.N.Y. at Purchase, and New York University. She has been awarded numerous academic and professional honors, including most recently the Blaise Pascal Research Chair by the Préfecture de la Région D’Ile-de-France for 2005–07, which she spent in Paris, and elected membership in the American Philosophical Society and the American Academy of Arts and Science. In addition, Professor Keller serves on the editorial boards of various journals including the Journal of the History of Biology and Biology and Philosophy. Keller’s research focuses on the history and philosophy of modern biology and on gender and science. She is the author of several books, including A Feeling for the Organism: The Life and Work of Barbara McClintock (1983), Reflections on Gender and Science (1985), The Century of the Gene (2000), and Making Sense of Life: Explaining Biological Development with Models, Metaphors and Machines (2002). Her most recent book, The Mirage of a Space Between Nature and Nurture, is now in press.

[Fuente: Massachusetts Institute of Technology]

Evelyn Fox Keller investiga las implicaciones que tiene el modo de ver los objetos, propio de los niños varones para las ciencias y para el método científico: por una parte la obsesión de la ciencia moderna por la “objetividad” viene dada paradójicamente por una emoción, por el miedo a perder la autonomía. Es decir, la necesidad de objetividad nace de una necesidad emocional. Y por otra parte esta escisión tajante entre sujeto y objeto determinará el modo en que se ha entendido la naturaleza como “objeto” de conocimiento con el que se establece una relación de dominio. Según Fox Keller la ideología científica divide el mundo en dos partes, el que conoce -la mente- y lo cognoscible -la naturaleza-, e insiste en que la relación entre el que conoce y lo conocido es una relación de distancia y de separación (y de dominio) que divide radicalmente un sujeto y un objeto. Dentro de esta dicotomía el sujeto es caracterizado como masculino y el objeto, la naturaleza, como femenino. “Masculino aquí connota autonomía, separación y distancia, connota un rechazo radical de cualquier acercamiento entre sujeto y objeto, que está identificado de un modo consistente como masculino y femenino”. El objetivo de la crítica feminista a este concepto de ciencia tiende a una transformación de la escisión entre sujeto y objeto que conlleve una desaparición de la ciencia como empresa dominio y sometimiento de la naturaleza. En este punto es fundamental el desarrollo de una idea distinta de autonomía. Fox Keller analiza este concepto en su doble sentido. Por una parte, la autonomía siempre se ha entendido como rechazo de todo vínculo con los demás, como instrumento de poder y control sobre ellos; este tipo de autonomía impide la creatividad, la ambigüedad entre el yo y el no-yo, espacio en el que, por ejemplo, se desarrollan el juego y el amor. Sin embargo, en el sentido que propone la autora, siguiendo a Benjamin, la autonomía puede significar mayor capacidad para relacionarse con los demás. La autonomía dinámica deja abierto un espacio entre yo y no-yo, se forma tanto por oposición a lo otro, como por relación y unión con ello; tiene con los demás sujetos suficientemente en común como para respetarlos y reconocerlos como sujetos, es decir, se encuentra entre oposición y continuidad. La solución que propone Keller es un acuerdo entre sujeto y objeto, que va de la mano de una interacción entre la experiencia cognitiva y emocional. No obstante, tal y como algunas autoras han apuntado, por ejemplo Toril Moi, los términos en los que se expresa Keller permanecen bastante vagos y, no sólo eso, sino que parece ser que su teoría, partiendo del esencialismo cultural de Chodorow, no cuestiona la lógica que sostiene la metafísica patriarcal dado que sigue manteniendo firmes las oposiciones masculino/femenino, razón/emoción, etc.

[Eulalia PÉREZ SEDEÑO y Paloma ALCALÁ CORTIJO (coord.). Ciencia y Género. Madrid: Editorial Complutense, 2001, pp. 380-381]