✍ El silencio y las palabras. El pensamiento en tiempos de crisis [1981]

por Teoría de la historia

getBookImgEl recorrido general que traza este trabajode Franco Rella es el que va “desde la racionalidad clásica, a través del silencio del pensamiento negativo, hasta las palabras del análisis crítico”, hacia un “saber de la caducidad” que rehabilite imágenes del mundo, nuevas formas de representación, palabras y figuras, a partir de los fragmentos de la racionalidad clásica; nuevas formaciones de sentido a partir de la crisis de fundamentos. Si bien, sin duda, es el pensamiento de Nietzsche el que suscita el estallido de este conjunto de problemas que tensan decisivamente la escena filosófica contemporánea, Franco Rella comienza su trabajo con el estudio de un libro al que atribuye una significación central para la presente discusión, esto es, Sexo y carácter de Otto Weininger. No sólo confluyen en él de un modo paradigmático las temáticas vienesas de fin de siglo, sino que implica uno de los esfuerzos más característicos por restituir la unidad de la Kultur, que se derrumbaba por la actividad de fuerzas corrosivas del ideal clásico, encarnadas para Weininger en la mujer y el judío. “En Sexo y carácter se juega el último intento de recuperación unitaria de lo real dentro de los estatutos de la racionalidad clásica, condenando toda diferencia y toda contradicción. La diferencia es la culpa, que se encarna en las figuras de la mujer y el judío: el pecado irredimible de la razón…”. Weininger, de ahí su “inactualidad”, persevera en la decibilidad, mantiene la “voluntad de valor” allí donde Wittgenstein advirtió la necesidad del silencio; opone la razón al abismo del cuerpo, allí donde la tentativa kafkiana -dice Rella- buscaba encontrar en la corporeidad, una razón diversa la de la “vida distorsionada” en la cual se comprende “la verdad de toda criatura”. Ya Nietzsche había hablado de “la gran razón del cuerpo”; en este sentido, el radicalismo de Weininger es antinietzscheano. “Weininger se sitúa antes, más acá de Nietzsche. Situarse más allá de Nietzsche habría significado estar ya en el interior de un nuevo y distinto modelo de racionalidad crítica”, que para Rella se comienza a construir a partir de la lógica del inconsciente de Freud. Esto es, ante la afirmación nietzscheana de la pluralidad de las interpretaciones, Weininger mantiene la unidad de la idea, la imagen verdadera del mundo. Ahora bien, este espacio abierto con el pensamiento de Nietzsche (“teatro de nuevos saberes y nuevas escenas, en el cual todo nombre estaba fragmentado”), será ocupado “sin ninguna jovialidad” por el pensamiento negativo, que encuentra en el silencio de Wittgenstein su forma más pura, como así también en “el abandono de las palabras” que experimenta el Lord Chandos de Hoffmansthal. El ”saber de la caducidad”, único posible después del “fracaso” de Sexo y carácter para hacer frente al malestar en la cultura, es aquel que, asimismo, atraviesa la línea de sombra del pensamiento negativo para intentar, ante todo, otra subjetividad -anticartesiana- y otra experiencia del tiempo; un saber analítico que toma elementos de la literatura, la poesía (que no conlleva un desgarramiento poético de la representación, sino más bien la invención de una nueva relación representativa con el mundo), así como de vías de pensamiento nocop.aspx triunfantes. “Rilke -dice Rella-, como Freud, está más allá del pensamiento negativo. Su poesía está nuevamente frente al mundo: para decirlo, hablarlo, practicarlo”. Pero también Proust, Kafka, Benjamin, reactivan la posibilidad de un saber del mundo, en cuanto hacen posible un lenguaje para aquello que no ha tenido palabra, para lo derrotado por los sueños de la Razón; en cuanto restituyen al saber la experiencia y la memoria, que derrumban tanto la subjetividad cartesiano-kantiana del ich denke, el sujeto de conocimiento, como la representación lineal del tiempo, el continuum de la historia que da cauce a la razón de los vencedores, frente al cual el ángel de Klee mentado por Benjamin en las Tesis de filosofía de la historia ve no un encadenamiento de eventos, sino los escombros acumulados de una catástrofe única. Sin poder plegar las alas, empujado por el viento del progreso, el ángel vuelve la mirada hacia lo perdido, lo derrotado y lo reprimido, cuyas ruinas quisieran la piedad de otra historia. En la memoria involuntaria proustiana, Benjamín encuentra el modelo de esta piedad: la redención por la memoria y la experiencia de una subjetividad dislocada: el tiempo recobrado, el “querer hacia atrás” de Zaratustra, el “retorno de lo reprimido”, que pierde definitivamente su carácter “siniestro” y transforma al presente en una “constelación cargada de tensiones” y al saber en una práctica tan distante del silencio como de la palabra plena.

[Diego TATIÁN. “Lecturas”, in Nombres. Revista de Filosofía (Córdoba), Año III, nº 3, 1993, pp. 227-229]

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