✍ Historia social y económica de la Europa medieval [1972]

por Teoría de la historia

Ha aparecido recientemente en versión española de Javier Faci Lacasta y edición de Alianza Universidad, una “Historia social y económica de la Europa medieval”, debida el profesor inglés Gerald A. J. Hodgett, y publicada originariamente en 1972. En los diversos capítulos del libro (16 en total) se pasa revista a los principales problemas de tipo económico y social que afectaron al Occidente de Europa, y en menor medida, a Bizancio y al mundo islámico durante el periodo comprendido entre los últimos tiempos del Imperio Romano y mediados del alglo XV. Hodgett da muestras abundantes, a lo largo de todo el libro, de una amplia erudición y de un conocimiento riguroso de la bibliografía reciente sobre la problemática que estudia, así como de una sorprendente capacidad de síntesis y de una agilidad en la redacción que facilita la lectura de la obra. El autor no ha partido de un criterio cronológico estricto, aunque los primeros capítulos analizan la vida económica y social de Europa antes del año 1000, y el último esboza el estancamiento económico que se manifestó en el siglo XIV, dedicándose los restantes al estudio de la expansión de los siglos XI y XIII. Tampoco se advierte un planteamiento sistemático preciso, pues unas veces se trata de la agricultura antes de haber hablado de la industria y del comercio (lo que sucede en los primeros capítulos), pero luego se invierte este orden. De ahí que los capítulos del libro tengan una cierta autonomía, lo que ofrece indudables ventajas, pero también inconvenientes, pues se pierde un poco la coherencia interna de la obra. Quizás en este aspecto radique la crítica principal que hacemos al libro de Hodgett. Si bien es cierto que ofrece capítulos interesantísimos (podemos recordar los dedicados a las transformaciones rurales anteriores el año 1000, el comercio en Italia, la construcción, le industria textil o la minería y las industrias metalúrgicas) y que, en su conjunto, testimonia la cantidad y la calidad de las investigaciones efectuadas en los últimos años sobre historia social y económica de la Europa medieval (podría servir de hito comparativo para medir el salto dado la obra clásica, y por su parte espléndida, de Henri Pirenne, “Historia económica y social de la Edad Media” ), el libro que comentamos adolece de una, a nuestro juicio, excesiva autonomía entre los distintos elementos qua lo integran, sin nexos de unión que establezcan con suficiente claridad el encadenamiento de las diferentes partes de la obra. En otro orden de cosas, cabe preguntarse si el título del libro de Hodgett responde cabalmente al contenido del mismo. La materia es, por supuesto, demasiado densa para poder ser abordada a un nivel de exigencia científica y al mismo tiempo con pretensiones de síntesis, en poco más de 200 páginas. Pero no es éste el propósito de nuestro interrogante. Lo que cuestionamos es el hecho de que la historia específicamente “social” ocupe un papel no sólo reducido en su libro, sino incluso marginal. Al referirse a las “relaciones señoriales” en el “apogeo de le sociedad agraria medieval” (capitulo 14), Hodgett afirma que los denominados “sistema señorial” y ” sistema feudal” son puras invenciones de los escritores del siglo XVIII, para añadir a continuación que, no obstante, entre los siglos XI y XIII “la civilización europea… atravesó una etapa feudal”. Partiendo de estos presupuestos se explica que el autor no llegue a aclarar cuáles eran las relaciones fundamentales de producción que se establecían entre las dos clases antagónicas de la sociedad feudal, los “señores” y los “campesinos” para abreviar. Pero es fundamentalmente toda la problemática de los conflictos sociales de la Edad Media, la que queda oscurecida en esta obra. Movimientos populares como la revuelta de los Ciompi de Florencia de 1378 o el alzamiento de los campesinos ingleses de 1381 son despachados en una línea. Más aún, Hodgett afirma que, en contraste con lo que sucedió en el siglo XIV, muchos siglos antes, los campesinos hablan estado dispuestos a aceptar las cargas y obligaciones impuestas por sus señores a cambio de la protección en tiempos difíciles y la defensa frente a los enemigos exteriores”. La historia de los “movimientos sociales” en la Edad Media ha progresado lo suficiente para matizar por lo menos esta rotunda afirmación, pues los conflictos entre los señores y los campesinos aunque no alcanzaran la virulencia del siglo XIV, existieron en todo el Medioevo. Los movimientos campesinos, dijo en su día Marc Bloch son tan naturales al régimen señorial como las huelgas al mundo capitalista. El capitulo 8, dedicado a estudiar “el crecimiento económico en los siglos XII y XIII”, constituye una buena piedra de toque para conocer el mundo conceptual de que parte Hodgett a la hora da hacer “historia económica y social”. Creemos advertir en el mismo un peso excesivo de la teoría económica y de la sociología vigentes hoy en el mundo anglosajón. La utilización de conceptos tales como “movilización de recursos”, “inversión”, “producto nacional bruto”, ‘”renta par cápita”, etc., debe hacerse con sumo cuidado, pues en caso contrario se corre el peligro, que ya advirtió Witold Kula, de aplicar leyes económicas válidas dentro de una determinada estructura a otra diferente, en la que funcionaban unas leyes específicas: “Todo historiador que se interese por este sistema (el feudal), por poco sentido metodológico que posea, tiene la impresión de que las teorías económicas elaboradas para el capitalismo son inadecuadas para el objeto de sus investigaciones”. Muchos aspectos concretos pueden ser objeto de discusión. Por lo pronto se51cWgPJ-vrL._SY344_PJlook-inside-v2,TopRight,1,0_SH20_BO1,204,203,200_ observa un peso casi abrumador de la historia social y económica de Inglaterra, mientras que los reinos hispánicos están prácticamente ausentes. Sólo habla de Córdoba en la época musulmana, pero desconoce trabajos tan fundamentales como los de A. Ashtor. La afirmación da qua las “mesetas” de la península ibérica eran “llanos improductivos”, parece ciertamente excesiva. De la “organización señorial en Eapaña” habla en unas pocas líneas, refiriéndose exclusivamente a Cataluña. Es verdad que ” todavía no se ha escrito una historia completa de la evolución del diezmo”, pero el trabajo de G. Constable ha supuesto un paso importante. Las opiniones que expresa a propósito da la Peste Negra y sus consecuencias podrían dar lugar a una amplia discusión. Según Hodgett, las “familias medianas”, los “campesinos (acomodados)”, las “clases campesinas inferiores” y los “asalariados” (que experimentaron un ascenso del 200 al 250 % en algunos casos), salieron beneficiados de la mortífera epidemia. En un terreno más formal queremos hacer también algunas objeciones. La más significativa se refiere al título del capítulo 2, que debería ser “las transformaciones y la expansión rural hasta el año 1000”, pero se ha convertido, sin duda por errata de imprenta, en “las transformaciones y la expansión nevel hasta el año 10000”. En las páginas 108 y 112 se le indican al lector referencias a otras partes del libro, en donde pueden consultar con más detalle lo qua allí se expresa, pero se ha mantenido en las llamadas la paginación de la edición inglesa que no se corresponde en absoluto con la española. En la página 64, al hablar de las negociaciones de Carlomagno con bizantinos y musulmanas, se dice “al tener éxito”, cuando en realidad debiera decir “al no tener éxito”. No obstante estas sugerencias, que pretenden contribuir a una crítica constructiva del libro de Hodgett, ya revelan por ar mismas el interés del trabajo, cuya lectura recomendamos a todos cuantos se interesan no sólo por la historia medieval sino por la historia en general.

[Julio VALDEÓN. “Historia social y económica de la Europa medieval”, in Tiempo de Historia, Año I, nº 4, 1975, pp. 118-119]