➻ John Chadwick [1920-1998]

por Teoría de la historia

El pasado veinticuatro de noviembre fallecía repentinamente en Cambridge, de un ataque al corazón, cuando se disponía a tomar el tren para Londres, el profesor John Chadwick. La noticia de su muerte ha sido recibida con sorpresa y consternación entre los estudiosos del mundo griego antiguo, ya que, después de superar una crisis cardíaca en 1987, Chadwick ha continuado durante más de diez años trabajando y publicando asiduamente desde su puesto de profesor emérito en la Universidad de Cambridge; de hecho, estaba preparando un curso de doctorado para el primer trimestre de 1999 en colaboración con su discípulo y colega John Killen sobre las nuevas inscripciones micénicas de Tebas. El nombre de John Chadwick para todos los helenistas, y en especial para quienes nos hemos interesado por la micenología, está fundamentalmente ligado al cultivo de esta parcela de la filología griega, de la que ha sido uno de sus creadores y su principal impulsor durante casi cincuenta años. Es bien conocido su decisivo apoyo a Michael Ventris, desde el momento en que, en 1952, oyó al joven arquitecto inglés explicar en una entrevista radiofónica de la BBC su incipiente desciframiento del silabario lineal B de las inscripciones micénicas como griego. Enrolado en la sección de la Marina británica encargada de interceptar y descifrar los mensajes del enemigo durante la II Guerra Mundial, John Chadwick estaba ya familiarizado con los códigos y escrituras en clave. De ahí que entonces, siendo un joven Lecturer en la Universidad de Oxford y con las ideas innovadoras en lingüística griega que le han caracterizado hasta el final de su vida, no dudó en ponerse en contacto con Ventris para ayudarle y animarle a perseverar en su teoría, hasta publicar conjuntamente sus resultados en el artículo que dio a conocer el desciframiento a la comunidad científica: «Evidence for Greek Dialect in the Mycenaean Archives», JHS 73 (1953), p. 84-103. Puede decirse, por tanto, que John Chadwick fue prácticamente codescifrador del micénico. Pese a la controversia que suscitó este artículo, con ciertas malas críticas iniciales (aunque minoritarias, algunas de ellas continuaron durante varios años), Ventris y Chadwick no dejaron de persistir en su idea colaborando en la lectura e interpretación de los textos micénicos, hasta culminar esta tarea en la monumental obra Documents in Mycenaean Greek, Cambridge 1956, que sigue considerándose, ya en su segunda edición, la «Biblia micenológica», si se nos permite el símil. Para entonces, John Chadwick ya se había trasladado a la Universidad de Cambridge, de la que no se movería, llegando a ser Reader in Greek Language y también Honorary Fellow de su «college» en Cambridge, el Downing College. El duro golpe que supuso para Chadwick la temprana muerte de Ventris en accidente de automóvil, poco antes de aparecer Documents, le incitó, por otro lado, a seguir en el campo que fue la pasión de su amigo y colaborador. Sus publicaciones son innumerables: tanto ediciones de textos, de las inscripciones de Cnosos, de Micenas y de Tebas, como interpretaciones y comentarios de los mismos. Baste citar, como títulos emblemáticos, dos obras ya clásicas que han sido traducidas a infinidad de idiomas: The Decipherment of Linear B, Cambridge 19581, 19672 (traducidas ambas ediciones al español: El enigma micénico. El desciframiento de la escritura lineal B, Madrid 19621, 19732) y The Mycenaean World, Cambridge 1976 (traducción española: El mundo micénico, Madrid 1977). En 1973 publicó la segunda edición de Documents; su infinita modestia quedó manifestada en el hecho de querer respetar íntegramente el contenido de la primera edición, añadiendo un «Additional Commentary» de más de doscientas páginas, casi la mitad del volumen, pero dejando expresamente el nombre de Michael Ventris en la cubierta como coautor, igual que en 1956. Merece destacarse también la labor de John Chadwick en la promoción y organización de congresos y reuniones científicas, entre las que cabe mencionar el IV Coloquio Internacional Micenológico, que tuvo lugar en Cambridge en 1965, y cuyas actas editó junto con Leonard Palmer al año siguiente, bajo el título de Cambridge Colloquium. En 1980, Chadwick sucedió a Michel Lejeune en la Secretaría del Comité International Permanent des Études Mycéniennes, cargo que ejerció hasta 1990, cuando José Luis Melena recogió el testigo. En 1987, con motivo de su jubilación en Cambridge, a los 67 años, gran parte de la comunidad filológica internacional, que tanto le debe, le dedicó un extenso volumen de homenaje, publicado como núm. 20, 21 y 22 de la revista Minos: Studies in Mycenaean and Classical Greek Presented to John Chadwick, dirigida por John T. Killen, José L. Melena y Jean- Pierre Olivier, Salamanca 1987. John Chadwick era la única persona que había podido participar en todos los coloquios internacionales micenológicos, desde el primero en París, en 1956, hasta el que, desgraciadamente, ha sido el último para él, el décimo en Salzburg, en 1995. En éste tuvimos la ocasión de escucharle en la que fue la conferencia principal del coloquio: «Linear B: Past, Present and Future». Allí trazó un completo panorama de la historia de la micenología y terminó animando a todos los estudiosos del mundo micénico a seguir en él por la senda de la interdisciplinariedad, entre arqueólogos, historiadores y filólogos. Este carácter abierto, que él reclamaba para la micenología, es precisamente el que hizo que John Chadwick nunca se dedicara a este campo exclusivamente: la temprana historia de los dialectos griegos y, en los últimos años, la lexicografía han sido parcelas que ha cultivado con un brío y una combatividad más propios del fervor juvenil de la plenitud de fuerzas que del estado de ánimo de una salud debilitada. Esta actitud es especialmente visible en sus últimas publicaciones, como «The case for replacing Liddell and Scott», BICS 39 (1994), p. 1-11, y Lexicographica Graeca. Contributions to the lexicography of Ancient Greek, Oxford 1996. Baste citar el siguiente párrafo de la página 24 de su Introducción: «I have no illusions about the popularity of my work, for I have frequently had occasion to attack long-established interpretations and eminent comentators. I am not unaccustomed to presenting unpopular views, and I have lived long enough to see some of them adopted as the current orthodosy. I have therefore no hesitation in putting forward my own interpretations, even though I am well aware that other scholars will reject them. But I think some at least will survive criticism, and it will have done no harm to open up the debate». Uno sus últimos artículos, publicado en esta revista, «Θεσυαι τα οπλα», Faventia 20/1 (1998), p. 19-23, que revisa uno de los lemas de Liddell-Scott, es un ejemplo de la necesidad que Chadwick sentía de una edición completamente nueva de este diccionario, y no sólo de un nuevo Supplement, como el aparecido recientemente y en el que él ha sido uno de sus principales colaboradores. John Chadwick ha sido maestro y guía de un buen número de filólogos consagrados en todo el mundo. Quienes tuvimos el placer de conocerle pudimos constatar su accesibilidad y buena disposición para prestar la ayuda o colaboración que se le solicitase. Un ejemplo de ello es su contestación cuando le propusimos formar parte del Consell Assessor de Faventia. Más que como un honor, lo tomó como un servicio y, con afabilidad, añadía a su aceptación lo siguiente: «I shall be pleased to assist you in this, if you need help with the subjects that are my proper concern, Mycenaean, the early history and dialects of Greek, or Lexicography». La mesa de trabajo de John Chadwick en la «Mycenaean Epigraphy Room» de la Universidad de Cambridge quedará siempre como testimonio fiel para generaciones futuras de un trabajo constante y riguroso, de un espíritu creador y de una caballerosa sencillez.

[Rosa-Araceli SANTIAGO y Carlos VARIAS. “John Chadwick (1920-1998)”, in Faventia. Revista de filología clàssica (Barcelona), vol. XXI, nº 1, 1999, pp. 9-11]