✍ Las jerarquías sociales de 1450 a nuestros días [1969]

por Teoría de la historia

En “Las jerarquías sociales de 1450 a nuestros días” el historiador francés Roland Mousnier enuncia una metodología para el estudio del problema de la estratificación social y facilita la comprensión de su análisis a través de ejemplos que ha tomado de su estudio de la Historia Universal. En la Introducción, sucintamente, ubica al lector ante el problema de la jerarquización social. Encuentra su origen “en la diferenciación y la evaluación sociales”, consigna las razones de la inestabilidad social y enumera las diferentes escalas de estratificación social, sosteniendo que ellas son resultantes de un análisis parcial de la realidad social en tanto que “para conocer un estrato social, se deben combinar muchos conjuntos de factores ligados por un juego de acciones y reacciones recíprocas, entre las cuales los principales son el status social, la situación económica y el poder”. En la primera parte del trabajo enuncia los géneros principales de estratificación social: Órdenes, castas, clases sociales y sus formas intermedias. En la segunda parte expone su “Ensayo de clasificación de las sociedades en órdenes (estamentales)”, formula una tipología y una teoría general del proceso de las sociedades estamentales, en el que se distinguen dos fases diferenciadas correspondientes cada una: al periodo de formación o fundación -primera fase- y al de consolidación de sus caracteres -segunda fase-. Para facilitar la comprensión de su teoría refiere el ejemplo de los partidarios de la Liga francesa del siglo XVI. Para desarrollar su clasificación de sociedades de órdenes toma, como criterio de constitución de cada tipo, la preeminencia de determinada función social y acompaña con ejemplos el análisis de cada uno. Toma como ejemplo a Francia en los siglos XVI y XVII para desarrollar el tipo de sociedad estamental; China en la época de los mandarines para la sociedad administrativa estamental; Roma pontificia del siglo XVII y la sociedad tibetana estamental para las sociedades teocráticas estamentales; Rusia de fines del siglo XVI y XVII para la sociedad litúrgica estamental; Francia durante la Revolución de 1789, Italia fascista; Alemania nacional socialista y la U.R.S.S. para las sociedades filosóficas estamentales y, en último término, las sociedades tecnocráticas estamentales, las que ubica en las sociedades industriales con tendencia tecnocrática del siglo XX. En la Conclusión, observando la tendencia de la civilización industrial a extenderse orientada hacia la forma de sociedades de órdenes y de estados, el autor se pregunta: hacia dónde se orientará. En este punto señala las dos opciones posibles, o bien hacia la sociedad de órden tecnocrática, o bien hacia la sociedad 909976085_Lde la autogestión directa, igualitaria y democrática. R. Mousnier termina su trabajo afirmando “La Historia no tiene una meta propia. Son los hombres los que hacen la historia con su voluntad, por medio de sus opciones. A cada instante están escogiendo su comportamiento”. Al finalizar la lectura de este libro, que ofrece una estructura clara y didáctica, concluímos que el autor logró satisfacer la inquietud que señaló al comienzo de la misma, cuando apuntó la importancia fundamental que tienen los problemas de estratificación social para los políticos, los sociólogos y, sobre todo para los historiadores, porque orientó al lector con su enfoque y análisis hacia la comprensión de determinadas estructuras sociales de la Modernidad y la Epoca Contemporánea, logrando cubrir metodológicamente esta área tan compleja del estudio de la Historia.

[Lidia OZONAS DE MUÑOZ. “Reseña bibliográfica”, in Boletín del Departamento de Historia, nº 3, 1983, pp. 87-89]

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