␥ Pierre Chaunu [1923-2009]

por Teoría de la historia

En la noche del 22 al 23 de octubre de 2009, Pierre Chaunu falleció en su domicilio, en Caen, a consecuencia de una caída. Contaba 86 años. Había nacido el 17 de agosto de 1923, en Belleville, muy cerca de donde se dio la batalla de Verdun, hijo de un ferroviario. Reputado historiador e hispanista, uno de los miembros más destacados de la “École des Annales”, es bien conocido también por el gran público por su valiente postura ante los problemas sociales y morales de nuestro tiempo, que expresó de forma vibrante en libros, conferencias, colaboraciones y debates en los medios de comunicación social. Conocí a Chaunu en 1953, en París, en la École Pratique des Hautes Études, donde Fernand Braudel impartía un fecundo seminario a una decena de jóvenes historiadores extranjeros, fascinados por sus brillantes y sugestivas exposiciones sobre una “historia total”, si bien en tono familiar, coloquial. En sus ausencias, Chaunu, encargado de sustituirle, no desmerecía del maestro, particularmente para los interesados en la historia del mundo hispánico, que conocía perfectamente, pues estaba dando los últimos toques a su monumental tesis doctoral sobre Sevilla y el Atlántico, defendida en 1954. Tuvo la amabilidad de invitarme a cenar en su casa, donde conocí a su esposa Huguette, eficaz colaboradora en sus investigaciones. Pierre, fornido, dotado de una inmensa vitalidad, de palabra firme, Huguette, menuda, fina, inteligente y discreta, formaban un matrimonio perfecto. Aunque enfrascado en un trabajo extenuante, en 1972 aceptó la invitación a colaborar en las primeras “Conversaciones Internacionales sobre Historia”, que celebramos en la Universidad de Navarra, y cuando le solicité, en el año 2003, un prólogo para mi libro Felipe II y Francia, no tardó en contestarme afirmativamente, recordando con gran afabilidad tiempos pasados. Discípulo predilecto de Braudel, partícipe de sus innovadoras ideas sobre una “historia total”, económica, social y de las mentalidades, aparecen plasmadas, entre 1955 y 1960, en su monumental Seville et l’Atlantique (1504-1650): 12 volúmenes y cerca de 8.000 páginas, y, en 1960-1966, en los dos volúmenes de Les Philippines el le Pacifique des Ibériques. En estos dos grandiosos libros Chaunu expone una historia planetaria, oceánica, que se despliega del Atlántico al Índico, ritmada, entre otros elementos y circunstancias, por la corriente de metales preciosos que afluyen de uno a otro, consecuencia de los descubrimientos de españoles y portugueses. Pero Chaunu, sin abandonar la “escuela braudeliana”, fue un avanzado, me atrevería a decir un heterodoxo. Su fuerte personalidad le empujaba a ampliar aún más los horizontes de la historia total, a elaborar una historia que él llamaba “sérielle” en la que, privilegiando la larga duración, la cuantificación debía ponerse al servicio de lo cualitativo: “la historia serial de los sistemas de civilización -escribía- debe ser un retorno a lo cualitativo”. Para ello fundó en la Universidad de Caen, en 1966, el primer “Centre de recherches d’histoire quantitative” y se convirtió, sin dejar de ser historiador, en demógrafo. En 1970, sin abandonar su querida Caen, pasó a la Universidad de París IV (Sorbona), donde ha enseñado hasta su jubilación. Como historiador su obra es inmensa, variada y de excepcional calidad. Probablemente sea el historiador más prolífico del siglo XX. Además de libros de análisis y de síntesis, publicó una caudalosa serie de lo que llamamos obra menor (artículos, críticas, debates, etc.) y contó con numerosos discípulos, hoy brillantes profesores. Sin tratar de ser exhaustivos, señalemos algunas de las obras que le han dado merecida fama, como historiador y como demógrafo, también fuera de Francia, y abierto las puertas de instituciones doctas como “L’Académie française de Sciences Morales et Politiques” y “L’Institut”. Además de las anteriormente reseñadas, destacan las dos sólidas síntesis La civilisation de l’Europe classique (París, Arthaud, 1966) y La civilisation de l’Europe des lumières (París, Arthaud, 1971), y, sobre los inventarios “post mortem”, una excelente obra de análisis demográfico La mort à Paris, XVIe-XVIIIe siècles (París, Fayard, 1978). Converso a la Iglesia Reformada de Francia, se interesó también vivamente por la historia religiosa: Église, culture et société: Essais sur Reforme et contre-Réforme, 1517-1620 (1981); La confesión d’Augsbourg et l’Apologie de la confesión d’Ausbourg de Melanchton, 1497-1560 (1989); Les temps des reformes: histoire religieuse et système de civilisation (1994). Gran parte de esta obra ha sido traducida al español; alguna al italiano y al alemán. Conjuntamente con su abundante producción científica, Chaunu, como ferviente cristiano y abierto a los problemas de su tiempo, estaba profundamente preocupado por el futuro de Francia y de Europa. Una Francia que se descristianizaba, que abandonaba las prácticas religiosas, que destruía la familia, que rehusaba la natalidad y aceptaba sin pudor el aborto, que expulsaba la religión de la escuela… Actitudes, que conducían a un “futur sans avenir”, al “suicide de l’Occident”, serían -sobre todo “la peste blanche” moderna, como bautizó al aborto, más catastrófica que la “peste noire” medieval- el objeto de sus incansables y polémicos combates, en sus colaboraciones regulares, desde finales de los años 1980, en Le Figaro, en Radio Courtoisie, en sus predicaciones en el templo protestante de Courseulles-sur-Mer, en Calvados (Bretaña). Descanse en paz el brillante historiador y precursor de la historia cuantitativa, y valiente debelador de la cobardía de muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo.

[V. VÁZQUEZ DE PRADA. “Pierre Chaunu. In memoriam”, in Memoria y Civilización, nº 12, 2009, pp. 7-9]

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