✍ León el Africano. Un viajero entre dos mundos [2006]

por Teoría de la historia

Este libro de Natalie Zemon Davis es una biografía del hombre que conocemos como León Africano, autor de una famosa descripción de África, nacido en Granada poco antes de la conquista cristiana de la ciudad con el nombre de al-asan al-Wazzn. Cuando era joven, al-Wazzn estuvo a las órdenes del sultán wattasí de Fez implicado en diversas tareas diplomáticas y viajó por muy variados países antes de ser capturado en 1518 por piratas cristianos. Fue entregado al papa León X como esclavo y el papa lo liberó tras convertirle al catolicismo y bautizarle él en persona. Durante la década siguiente, vivió en Italia con el nombre de Giovanni Leone, y allí escribió su famosa Descripción de África, una obra importante sobre todo en Europa, donde fue editada, traducida y leída de forma extraordinaria. Su pista se pierde tras el saco de Roma de 1527, pero se supone que regresó al Magreb y, por lo tanto, al Islam. Pero no lo sabemos con certidumbre. Éstos son, poco más o menos, los datos que tenemos de su vida que no es una vida en absoluto excepcional para la época. Muy poco material para escribir una biografía: la que es objeto de esta reseña aporta pocos documentos nuevos que no sean de la propia obra de León; sus manuscritos, traducciones, glosas en manuscritos copiados y trabajos varios. Surge el estudio, en gran parte, de la fascinación por alguien que tuvo que vivir en dos mundos culturalmente muy diferentes, adoptando papeles y personajes que son más bien máscaras, tras las cuales nos es difícil percibir a la persona de verdad. Si su vida no es, en mi opinión, excepcional, sí lo es desde luego, su obra y su actividad intelectual en general. Se trata principalmente, esta biografía, de una cuidadosa relectura de la Descripción por un lado, y de un estudio del medio, de los medios en que vivió al-Wazzn para intentar hacer un retrato en hueco. Comienza con las personas, lugares (Granada, Fez, Roma, Túnez) y textos que es posible probar que visitó y conoció y a partir de fuentes adicionales sobre estos lugares, personas y textos, intenta reconstruir qué es lo que pudo haber visto, hecho u oido al-Wazzn en ellos. El ejercicio es interesantísimo y está ejecutado de una forma brillante. Davis presenta a al-Wazzn como un hombre con visión doble, perteneciente o al menos habitante de dos mundos culturales diferentes, escribiendo quizá para dos audiencias distintas, usando técnicas y conocimientos pertenecientes al repertorio árabo-islámico y colocándolos en estructuras narrativas europeas. Davis quiere sobre todo usar los silencios y las contradicciones de al-Wazzn como claves para comprender su posición al tiempo en que se complace en ilustrar el flujo de información, objetos y personas de un lado a otro del Mediterráneo. Es un libro guiado por la búsqueda de los puntos de conexión con el «Otro» y por la propuesta de que las fronteras entre diferentes comunidades y modos de pensar están, o deben estar, abiertas. Que la curiosidad, el contacto, el aprendizaje, son siempre posibles. Hay que comenzar por decir que el libro está magnificamente escrito: magistralmente estructurado y narrado, se lee sin esfuerzo, de un tirón, como si de una obra literaria se tratase. Su voluntad de llegar a un público amplio es muy manifiesta y eso puede conferirle, a los ojos de lectores especializados, una falsa impresión de ligereza. Es de esas biografías que más bien podrían encuadrarse en el género literario de ficción, pero en este caso sus notas y referencias son completísimas, de una erudición pasmosa, impecables tanto en fuentes primarias como en bibliografía. Metodológicamente es sumamente innovador. Semejante maestría es propia de Natalie Davis, una muy distinguida historiadora de la Europa alto-moderna y por tanto va a tener, está teniendo ya, una amplia difusión. Nunca antes se había asomado la autora al mundo islámico, ni a sus sociedades ni a sus individuos y hay que quitarse el sombrero tanto por el valor que supone intentarlo, como por el resultado conseguido. En ese sentido se ha debido sentir identificada con el propio León, moviéndose en dos ámbitos académicos bien distintos, con sus tradiciones y sus referencias, ambos celosos de sus territorios y desconfiados de los intrusos. Y la curiosidad que atribuye a León es, desde luego, también la suya. Por otra parte Davis sí había manifestado ampliamente un interés en la biografía y en la autobiografía, en las vidas marginales, en los contactos entre diversos grupos religiosos, en el estado de violencia entre ellos. Su obra más famosa, porque fue llevada al cine (con Gérard Depardieu de protagonista), es The Return of Martin Guerre, donde ya había mostrado su brillantez e imaginación en plantearle preguntas a las fuentes primarias, pero las mismas cualidades se pueden apreciar en Women on the Margins: three Seventeenth Century Lives, o en Society and Culture in Early Modern France (1975) en el que se incluye un trabajo, pionero y admirable, sobre la violencia entre grupos religiosos («The rites of violence») o el magnífico estudio introductorio a The Autobiography of a Seventeenth-century Venetian rabbi, Leon Modena’s Life of Judah (1988) titulado «Fame and Secrecy: Leon Modena’s Life as an Early Modern Autobiography ». Muchos de los temas que la preocuparon entonces sobrenadan la obra aquí reseñada, cuyo protagonista tiene en común con Martin Guerre el ser un «impersonator» (¿o no?) o con León Módena, el moverse entre la fama y el secreto, o el ser él mismo alguien que vive en un medio de violencia religiosa siendo a la vez prueba de la posibilidad de comunicación, de sentir curiosidad por el lado ajeno. El libro está estructurado en torno a los mundos diferentes en los que vivió el protagonista partiendo, claro, de las tierras islámicas. Su vida de hombre joven como musulmán, su entrenamiento intelectual en las madrasas de Fez, sus viajes por regiones islámicas orientales y africanas, su experiencia en cuestiones importantes para un magrebí contemporáneo tales como el sistema de transmisión del saber y el papel de esta transmisión y sus referencias en la constitución de las élites religiosas e intelectuales, la creciente presencia del culto a los santos, la influencia de los movimientos escatológicos. Muestra de paso cómo muchas de estas cuestiones quedaron luego incorporadas a una obra que había de ser fundamental para la cultura europea contemporánea. Pero sin duda la parte mejor del libro está constituida por la etapa italiana de León Africano. En Roma trabajó en el círculo del cardenal Egidio de Viterbo, su padrino de bautismo y sobre todo, en el círculo creado por el príncipe Alberto Pío, un humanista aristotélico que tenía en su entorno a judíos, a maronitas… León copió para él manuscritos árabes de la biblioteca vaticana, revisó una traducción latina (la de Joannes Gabriel) del Corán, trabajó con Jacob ben Samuel y Jacob Mantino en la compilación de un diccionario latino-hebreo-árabe. Constituyen éstas las páginas más interesantes del libro, enriquecidas por el estudio de las personas con las que estuvo en contacto, y con sus respectivas obras. León trabajaba en la casa de Alberto Pío en Campo Marzio, donde vivía y trabajaba también para el príncipe Elia Levita, un cabalista judío, con su mujer y sus hijos. Davis se plantea múltiples preguntas acerca de cuestiones tales como qué pensaría León de la imprenta, del trabajo y convivencia estrecha con personas de otras religiones (incluso de otro cristianismo, además araboparlante), de una estructura familiar y de un papel femenino como el que vería, por ejemplo, a través de Levita y los suyos. Cuál sería su vida personal en la Roma de la época, donde tan abundante era la prostitución. Muchas de esas preguntas son, claro incontestables, y dejan al libro en un tono a menudo especulativo, pero son sumamente interesantes. Así considerado, Léon nos sitúa en la encrucijada de las cuestiones más importantes de su época, tales como la expansión imperial europea y su aprehensión del nuevo mundo, la transformación sustancial en la hermenéutica de los textos sagrados unida a una apertura erudita hacia otras lenguas, como el hebreo y el árabe. Más decepcionante es la última parte de su vida, ya en el lado inverso, de la que sabemos tan poco y para la cual contamos con tan insuficientes fuentes contemporáneas. Llave de la historia construida por Davis es un cuentecillo que el propio León incluye en su texto: existió una vez un pájaro que podía vivir en el aire y en el agua. Cuando estaba en el aire, y el rey de los pájaros venía a reclamarle tributo, huía al mar, y les decía a los peces que era uno de ellos. Así, estaba una temporada tranquilo en el mar, hasta que venía el rey de los peces a reclamarle tributo, y entonces huía al aire. De esta manera podía vivir entre dos mundos sin pagar tributo en ninguno de ellos. El propio León Africano se aplica a sí mismo la alegoría del pájaro y Davis la adopta como un motivo que le permite reconstruir las estrategias de León Africano, musulmán y cristiano, nadando entre dos aguas, obligado a disfrazarse, a utilizar tradiciones culturales diversas, traducirlas y reinventar su sentido. Un trickster, es decir, alguien que hace trucos, malabarismos, trampas, alguien con capacidad de burla y de invención. Una palabra muy difícil de traducir, que ha sido eliminada del título de las traducciones francesa, italiana y española. Pero es evidente, a través de la lectura del libro, que el trickster queda a su vez burlado: no se puede habitar la frontera entre dos mundos, transformar la apariencia exterior y el comportamiento, practicar el fingimiento sin quedar, a su vez, sustancialmente alterado. El contacto de Léon Africano con la religión y con la sociedad cristiana, su trabajo constante de traductor de textos y de escritor en una lengua que no era la suya, es decir, de traductor entre distintos sistemas culturales y religiosos, debió alterar su propia identidad religiosa, de manera que el hombre que volvió al Norte de África era distinto del que fue cautivado, como se nos dice en el libro. Davis indica que debió alterar también su visión del Islam y de la sociedad de la que procedía y alega diversos pasajes en el texto de León en que éste manifiesta repugnancia o rechazo por algunas de sus prácticas, ¿mero disimulo para congraciarse con la audiencia cristiana? Parece algo más: Davis insiste convincentemente en lo inevitable de la visión alterada por las nuevas experiencias, saberes y perspectivas que a León le aportan sus casi diez años de vida romana. Lo que realmente le interesa a la autora, creo, y lo que realmente queda sin contestar, es cómo vería el propio León su propia identidad cultural y religiosa, a dónde y hasta qué punto se sentiría pertenecer, él, que había realizado sus diversos cambios de orilla del Mediterráneo de forma obligada. Es la cuestión que se nos escapa siempre, que también nosotros intentamos responder en vano en nuestro estudio sobre Samuel Pallache (M. García-Arenal y G. Wiegers, Un hombre en tres mundos: Samuel Pallache, judío marroquí entre la Europa protestante y la católica, Madrid, 2006) y que se plantea en el caso de tantos moriscos, de tantos judeoconversos. Se produce, en realidad, en este siglo y en el siguiente, una difuminación de las definiciones identitarias al tiempo que un ensanchamiento del territorio que llamamos frontera. Nos obliga, por tanto, a redefinir esa frontera territorial y, al tiempo, a redefinir el propio concepto. Otros libros recientes están colaborando a ello y no puedo por menos que traer a colación el de Giovanni Ricci (Ossessione turca. In una retrovia cristiana dell’Europa Moderna, Bolonia, Il Mulino, 2002): se trata de un libro sobre la presencia del islam y los contactos con los musulmanes a través del estudio microhistórico de una sola ciudad, Ferrara, bien alejada de la «frontera», donde el número de pájaros anfibios con sus fascinantes vidas individuales es tan elevado y variado y la visión que proporcionan sobre las relaciones y el paso entre culturas tan sorprendente, que obligará a revisar no pocas definiciones hasta ahora bien asentadas. Si una frontera es algo que separa lo que está «dentro» de lo que está «fuera», entonces es un término que no sirve para entender el Mediterráneo o Europa en los siglos alto-modernos.

[Mercedes GARCÍA-ARENAL. “Reseña”, in Al-Qanara, vol. XXIX, nº 2, julio-diciembre de 2008, pp. 516-520]

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