✍ Un conflicto nacional. Moriscos y cristianos viejos en Valencia [1955]

por Teoría de la historia

Los lectores de Annales recuerdan el sustancial estudio sobre “Les Morisques du royaume de Valence au XVIe siècle”, que apareció en nuestra revista en 1956. En ese estudio se enunciaban de una manera voluntariamente escueta, las ideas esenciales de un trabajo más rico publicado hace poco en los Cuadernos de Historia de España y cuyos elementos han sido reunidos en un libro. De tal modo, no es necesario ahora ofrecer un análisis detallado de esta obra. Conformémonos con indicar que el tema tratado es más amplio. En aquel momento, el artículo de Annales no avanzaba más allá de la expulsión de 1609, esta vez, M. Halperin Donghi examina los problemas que causó la partida de los moriscos, la atribución de tierras sin ocupar, el repoblamiento, y el pago de rentas. Algunas páginas con estadísticas demográficas conforman un apéndice. Se lamentará que las leyendas de los mapas I y II se encuentren invertidas, algo que los vuelve incomprensibles. Pero, en conjunto, este sólido estudio de la economía y la sociedad valencianas, fundado en pacientes investigaciones en los archivos de Valencia, Barcelona, Simancas y Madrid, enriquece notablemente nuestros conocimientos sobre el mundo morisco.

[Henri LAPEYRE. “Les Morisques de Valence: une minorité religieuse”, in Annales. Économies, Sociétés, Civilisations, vol. XV, nº 6, 1960, pp. 1196-1197. Traducción del francés por Andrés Freijomil]

Sin títuloLa “pax” en España se ve quebrantada a comienzos de la modernidad por un período de revueltas y revoluciones que se desarrollan en el contexto de la crisis de subsistencia de 1520-1521 y en el marco del proceso de construcción del poder nacional e imperial de Carlos V. Dentro de este ciclo, la revuelta agermanada aparece claramente diferenciada, a partir del sesgo antimorisco que adoptaron sus acciones. Las mismas llevaron a muchos autores a una consideración precipitada de la revuelta, caracterizada supuestamente por su atraso y tradicionalismo. Otros historiadores que han buscado las causas de estas acciones antimoriscas en el panorama económico social preexistente han prescindido del análisis de los elementos culturales e ideológicos que han puesto de manifiesto. El presente trabajo, que intenta vincular las ideas y las acciones rebeldes, tiene por objeto precisar el lugar que los moros tuvieron en las Germanías, a partir de una lectura de las crónicas políticas del período. Trata asimismo de explicar las razones profundas que llevaron a los agermanados a justificar aquellos bautismos forzados y aquellas ejecuciones que transformaron para siempre el escenario valenciano […]  A partir de la década de 1930, los trabajos históricos sobre las revueltas de 1520-1521 valoran positivamente estos acontecimientos a partir de una nueva lectura de los documentos y fuentes oficiales. Pero habrá que esperar a la década de 1950 para que la temática morisca sea abordada como objeto de estudio particular en estos acontecimientos. Así, Halperín Donghi, quien en realidad intenta explicar el problema de la expulsión de los moriscos de Valencia en 1609, analiza su implicancia en la revuelta. Su hipótesis es que de 1520 a 1609 se asiste a un conflicto nacional entre cristianos nuevos y viejos, entendiendo por conflicto nacional “la oposición de colectividades humanas” y no religiosas, un diferendo que toma este carácter por la dimensión que adquiere en la época el hecho religioso: “un complejo haz de solidaridades y oposiciones se expresaban en la Valencia del siglo XVI en lenguaje de un odio religioso”. Analiza la situación valenciana poniendo de manifiesto un escenario escindido en tierras de regadío y secano donde los moros se distribuyen en forma irregular, un aumento marcado de la población, en particular de los moriscos por encima de los cristianos, y un modo de vivir particular de estos grupos que provocaban recelos. El historiador explica la subsistencia de esta comunidad morisca resistente a partir de sus bases materiales y de la solidaridad nacional y religiosa que pudo enfrentar con éxito los intentos en pro de su asimilación por parte de los cristianos viejos. Acerca de la revuelta, Halperín reconoce que su principal logro fue “legar el problema morisco”, dado el bautismo forzoso impuesto sobre estos grupos, aunque descalifica como “leyendas, sin duda” el relato de algunas fuentes de que la forma del bautismo fue con escobas y baldes y luego fueron pasados a degüello, porque “no existe documento fehaciente que lo pruebe”. Como veremos, estos elementos que Halperín descarta encuentran explicación en el ideario rebelde. Finalmente, el autor explica el accionar agermanado dado que los moros eran fieles a los señores y al Rey y participaban militarmente en la guerra, aunque señala que este “odio” tuvo por antecedente la situación planteada con la crisis de mediados del siglo XIV que “desajusta el equilibrio del siglo de oro de la Valencia cristiano morisca”. Este derrumbe demográfico determinó “expulsiones parciales, ataques a morerías de las ciudades y conversiones en masa”, actos similares a los producidos dos siglos después por los agermanados […]

[Mariana PARMA. “Almas al Cielo y Dinero a las Bolsas. Bautismos y Ejecuciones en la Naciente Modernidad Valenciana”, in Cuadernos de Historia de España (Buenos Aires), vol. LXXIX, nº 1, enero-diciembre de 2005]