Teoría de la historia

Universidad Nacional de General Sarmiento. Instituto de Ciencias. Área de Historia. Director del área de investigación "Poéticas de la historiografía". BUENOS AIRES ❖ ARGENTINA

✍ Historia General de África [1974-1987]

En 1964, la Conferencia General de la Unesco, en el marco de las actividades desplegadas por la Organización para favorecer la comprensión mutua de los pueblos y de las naciones, autorizó al Director General a tomar las medidas necesarias para elaborar y publicar una Historia General de Africa. Se estimó que esta realización haría progresar de manera apreciable el conocimiento de la Historia de la humanidad. Se consideró sobre todo que era urgente estudiar el pasado de Africa en una época de cambio intenso y rápido en que las instituciones tradicionales de ese continente y sus formas de expresión se veían amenazadas por una evolución económica, social y cultural que ni respondía en gran medida a ningún plan ni obedecía a ninguna dirección. Se pensó también que la ejecución de ese proyecto podría dar cierta continuidad cultural a las naciones y los pueblos que habían adquirido recientemente su independencia permitiéndoles tener una conciencia más clara de su identidad pasada y presente. En fin, si esta empresa se realizaba bajo los auspicios de la Unesco, se tendría la oportunidad de congregar a eruditos de diversas nacionalidades con preocupaciones comunes y se plasmaría a la publicación de obras de interés inmediato para el público, no sólo en Africa, sino también en otros países. Esto era importante en un momento en que el desarrollo de la educación suscitaba una demanda creciente de obras históricas y culturales tanto en los medios de la enseñanza como en el público en general. La primera etapa de la ejecución del proyecto (1965·1970) consistió esencialmente en trabajos efectuados sobre el terreno, en la propia A frica, encaminados a reunir elementos de documentación, escritos y orales. Al mismo tiempo se organizaron consultas científicas internacionales para estudiar los métodos que debían utilizarse. Esas consultas se concretaron en cierto número de recomendaciones formuladas en las reuniones de expertos celebradas en París (1969) y Addis Abeba (1970), que marcaron la iniciación de la segunda etapa del proyecto, es decir, la preparación y redacción de la Historia General de Africa en 8 volúmenes, bajo la exclusiva responsabilidad intelectual y científica de un organismo erudito, el Comité Científico Internacional para la Redacción de la Historia General de Africa […] Conforme a las directivas de la Conferencia General de la Unesco, el Comité definió en su primera reunión las principales características de la obra del modo siguiente: a) Aunque pretenda rodearse de la mayor calidad científica posible, la historia no tratará de ser exhaustiva y constituirá una obra de síntesis desprovista de todo dogmatismo. En muchos aspectos constituirá una exposición de los problemas, indicando la situación actual de los conocimientos y las grandes corrientes de la investigación, y no vacilará en señalar, llegado el caso, las divergencias de doctrina y de opinión, con lo cual preparará el camino para obras ulteriores. b) Se considerará a Africa como un todo. La finalidad será mostrar las relaciones históricas entre las diferentes partes del continente, subdividido con excesiva frecuencia en las obras publicadas hasta ahora. Los vínculos históricos de Africa con los demás continentes deberán recibir la atención que merecen, analizándose desde la perspectiva de los intercambios mutuos y de las influencias multilaterales, de modo que se ponga de manifiesto en forma adecuada la contribución de Africa al desarrollo de la humanidad. e) La Historia General de Africa será ante todo una historia de las ideas y de las civilizaciones, de las sociedades y de las instituciones, y dará a conocer los valores de la tradición oral a la vez que las múltiples formas del arte africano. d) La Historia se enfocará esencialmente desde el interior. Obra erudita, será también en gran medida fiel reflejo de cómo los autores africanos contemplan su propia civilización. Pese a elaborarse en un marco internacional y valerse de todas las posibilidades actuales de la ciencia, la Historia será también un elemento capital para el reconocimiento del patrimonio cultural africano y pondrá de relieve los factores que contribuyen a la unidad del continente. Esta voluntad de ver las cosas desde el interior constituirá la novedad de la obra y podrá conferirle, además de sus cualidades científicas, un gran valor de actualidad. Al mostrar el verdadero aspecto de Africa, la Historia podría proponer una concepción particular de los valores humanos en una época dominada por las rivalidades económicas y técnicas […]

[UNESCO. “Preparación de una historia general de África”. París: UNESCO, 1979]

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✍ Latin America in the 1940s. War and Postwar Transitions [1994]

El libro editado por el historiador David Rock admite muchas lecturas. A simple vista la pregunta que marcó el encuentro de investigadores latinoamericanistas en 1986, el impacto de los shocks externos en las trayectorias nacionales en los afnos 40, no tiene respuesta clara. No podría ser de otra forma tratándose de un libro escrito por historiadores, economistas, sociólogos, y analistas sociales en general, sobre países que mas allá del rótulo común de latinoamericanos describen trayectorias disímiles. Pero despues de varios encuentros, los investigadores reunidos fueron construyendo un concenso: en la tensión entre lo interno y lo externo en la explicación histórica, tiende a predominar lo primero aunque lo externo obra como contexto. Es una respuesta de compromiso que nos deja insatisfechos pues hay argumentos en el texto suficientes para pensar lo contrario. Por esta via no se comprende la importancia del libro. Su riqueza precisamente reside en la variada descripción de procesos globales y trayectorias nacionales sin definir cuál predomina. En otras palabras, para apreciar el libro hay que prescindir de ese dilema. El libro acierta al incluir una serie de artículos que enfatizan las tendencias comunes (los de Paul W. Drake, Rosemary Thorp, Ian Roxborough, E. V. K. Fitzgerald, el del mismo Rock y, con matices, el de Ruth Berins Collier). Esta mirada global, a pesar del peligro de caer en esquematismos, permite hacer una lectura comparativa y entender que procesos que creíamos particulares de nuestros países no lo son tanto. Tres hechos indudablemente impactan a América Latina en esos años: la depresi6n de los 30, la Segunda Guerra, y la Guerra Fría. El grado de impacto variará, como lo dice el editor, dependiendo de la inserción en la economía mundial. Algunas trayectorias comunes en esos años son impulso al modelo de desarrollo vía sustitución de importaciones; mayor urbanización y alfabetización; creciente presencia obrera y de sectores medios; aumento del tamaño del estado y de su intervención en la economía, y discusión en torno a la democracia. En términos políticos hay dos momentos vividos por casi todos los países considerados: creciente movilización popular en los años de la guerra para “radicalizar” la democracia, y viraje conservador de las elites en la segunda mitad del decenio. Este viraje significa frustración popular y derrota temporal del populismo; pero, como lo dice Roxborough, no es un retroceso hacia el modelo oligárquico. En este punto lo común se vuelve problemático. Son tantas las excepciones a estas tendencias que se requiere ir a los casos particulares. Aquí yace la otra ventaja del texto: nos ofrece un amplio menu de trayectorias nacionales, con las cuales se completa el panorama sobre el decenio estudiado. Resaltan por su riqueza descriptiva los análisis de John D. French sobre la coyuntura electoral del 45 en Brasil; de Antezama sobre la evolución del movimiento de mujeres en Chile, que corre paralelo a la vida politica nacional; de Fernando López-Alves sobre el curso de la política en Uruguay, aparentemente a la inversa de lo ocurrido con sus vecinos; y los estudios de impacto económico en Argentina y Mexico de Daniel Lewis y Joseph Cotter, respectivamente. Estas trayectorias, a las que hay que agregarles las incluidas en los artículos comparativos, paradójicamente sugieren preguntas que nos llevan de nuevo a pensar globalmente. Los años 40 marcaron unas formas de acumulación de capital y de relaciones sociopolíticas que estuvieron en juego al menos hasta entrados los 8o. Analizarlas y revalorar los años 40 son los grandes méritos de este libro. Pero además el lector aprenderá mucho sobre tendencias estructurales y sobre trayectorias particulares acerca de un subcontinente que detrás de su vecindad geográfica esconde profundas diferencias nacionales.

[Mauricio ARCHILA NEIRA. “Reseña”, in The Hispanic American Historical Review, vol. LXXVI, nº 2, mayo de 1996, pp. 400-401]

✍ História da vida privada no Brasil [1997-1998]

En una época marcada por el pesimismo, a veces injustificado, es preciso enfatizar el significado del inicio de la publicación de la Historia de la vida privada en Brasil, primorosamente editada por Companhia das Letras, tanto desde el punto de vista intelectual como editorial. No es posible realizar empresas de esta naturaleza sin que haya un campo constituido de historiadores, un público lector de cierta magnitud y un fuerte apoyo financiero. Tanto en entrevistas de prensa Fernando Novais -director general de la obra y Laura de Mello e Souza -coordinadora del volumen ahora lanzado sobre la América portuguesa- hablan afirnado que evitarían bailar al compás de la música francesa, fuente de inspiración que es evidente y que no puede considerarse negativa. Todavía no ha llegado el momento en que Brasil y otros paises periféricos de razonable envergadura cultural posean condiciones para abrir nuevos caminos en las ciencias humanas en general, y en la historiografia en panicular, a no ser en casos excepcionales. De ese modo, La historia general de las civilizaciones, organizada por Maurice Crouzet, inspiró la Historia General de la civilización Brasilera, editada por Sergio Buarque de Holanda y el autor de estas líneas, ambas editadas en portugués por la Difusión Europea del Libro. A su vez, La Historia de la vida privada coordinada por Philippe Ariès y Georges Duby, ocupada sobre todo del occidente europeo, inspiró la obra en examen, ambas editadas por la Companhia das Letras. Comprendase bien que estamos hablando de inspiración y no de copia de modelos. Considerados individualmente los autores, es visible, en algunos casos, la marca original y la influencia de la historiografia inglesa e italiana. Fernando Novais es un historiador que no se formó en las tendencias de la Nueva Historia, siendo su principal obra de sólida inpiración marxista, dedicada a las articulaciones sociocconómicas entre Portugal y Brasil, en el ámbito de la crisis del sistema colonial. El ensayo introductorio a este primer volúmen, de autoría de Novais, presenta una serie de cuestiones generales que vale la pena destacar. En primer lugar, subraya una insuficiencia de muchos trabajos fundados en las temáticas de la Nueva Historia: bellísimas reconstituciones de hábitos, gestos, amores, sensibilidades, etc. que quedan flotando en el espacio, como si nada tuvieran que ver con las formas de estructuración de la sociedad, del Estado y de la vida material. Novais busca evitar este riesgo, tratando de establecer las conexiones de sentido entre la formación histórica de la América portuguesa, en sus trazos más amplios, y la incierta vida privada. En efecto, Novais se pregunta si es posible hablar de una esfera de la vida privada en la América portuguesa. Recuerda que, conceptualmente, la vida privada se contrapone a la vida pública, presuponiendo un estado moderno como separación. En rigor, sólo sería posible una historia de la vida privada a partir del siglo XIX. No obstante, nos dice Novais, siguiendo las indicaciones de Ariès, si historizamos el concepto, ampliando las indagaciones a las manifestaciones de la intimidad en momentos y contextos en que su espacio no se encontraba plenamente definido, tal vez podamos recomponer la historia de la vida privada […] Finalmente, cabe preguntarse por las razones del prestigio de la historia de la vida privada en el mundo occidental. Pienso que, además de la atracción de la narrativa, ese prestigio se une al reverso de la medalla, o sea, en la expresión de Richard Sennett, al declinar de la vida pública. No sólo los grandes políticos tienden a perder su fascinación en los días de hoy. Para bien o para mal, también la vida de la población en los espacios públicos se redujo, a medida que, entre otras cosas, la televisión sustituyó las grandes plazas de las concentraciones y discursos. Así, tanto por sus cualidades intrínsecas, como por insertarse en una corriente de la sensibilidad contemporánea, la Historia de la vida privada en Brasil representa una obra de referencia obligada en los estudios de esta naturaleza en Brasil, destinada a tener un gran éxito editorial.

[Boris FAUSTO. “Reseña” (selección), in Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, nº 24, 1997, pp. 400-403]

❖ Historias de poliladron. Entrevista con la historiadora Lila Caimari [2012]

Autos rápidos, tiros y pistoleros que huyen como en el cine protagonizan la crónica del crimen y los archivos de la policía porteña de 1920 a 1945, fuentes de su nuevo ensayo. Caimari cuenta cómo y por qué. Fruto de cierto tabú, los archivos policiales fueron, durante años, catacumbas a las que no osaban descender historiadores ni cientistas sociales que, temerosos del contacto con una institución “impura”, la relegaban como objeto de estudio. Con ánimo desprejuiciado y consciente del valor documental de esos archivos, la historiadora argentina Lila Caimari se internó en sus profundidades con la sagacidad y la determinación de la joven detective del filme El silencio de los inocentes, que fue capaz de vencer la resistencia de Hannibal the Cannibal y salir airosa de su empresa. Orientada por las reflexiones sobre territorio y población del último Foucault –quien llama la atención sobre el rol de la policía en el “gobierno de los hombres y las cosas”, y sobre su relación con el control del espacio y la circulación– Caimari subraya que el estudio de la policía implica reconocer técnicas de intervención en el espacio urbano y está imbricado fuertemente con la historia de la ciudad. En un cruce entre periodismo, literatura y transformación urbana, Caimari se interroga tanto por las representaciones de la policía de esa época como por sus prácticas, en un enfoque orientado por la historia cultural. Es por este motivo que Mientras la ciudad duerme. Pistoleros, policías y periodistas en Buenos Aires, 1920-1945 puede ser leído como un nuevo aporte a la historia de la modernización de Buenos Aires en las primeras décadas del siglo, pero también como una narración apasionante acerca del “nuevo crimen” a punta de pistola, que la prensa de la época relata con ribetes hollywoodenses, y también como una arqueología que reconstruye la constitución de un orden callejero y barrial a partir del accionar “pastoral” de la policía.

Leer la entrevista: Historias de poliladron

[Alejandra RODRÍGUEZ BALLESTER. “Historias de poliladron. Entrevista con Lila Caimari”, in Revista Ñ, 6 de agosto de 2012]

✍ El maestro ignorante. Cinco lecciones sobre la emancipación intelectual [1987]

Uno de los libros más leídos e influyentes de Jacques Rancière es El maestro ignorante. En él, Rancière recoge y hace suya la experiencia vivida por el pedagogo francés Joseph Jacotot, cuando en 1818 tuvo que exiliarse en tierras flamencas y desempeñar su profesión de maestro con alumnos cuya lengua desconocía absolutamente. Ahí Jacotot descubrió que podía enseñar desde la imposibilidad de transmitir nada a sus alumnos. Descubrió que sus alumnos podían ser puestos en situación de aprender por sí mismos tomando en sus manos el uso de su propia inteligencia. Este descubrimiento, una verdadera revolución interior en la conciencia de un profesor, tuvo lugar en tiempos de Ilustración, en el momento en el que la vida social y política empezaba a pedagogizarse bajo la doctrina del progreso. Jacotot dinamitó esta doctrina. Con su enseñanza desde la ignorancia, Jacotot puso en cuestión las promesas emancipadoras ilustradas y sus presupuestos. Pero no lo hizo desde la reacción contrarevolucionaria, lo hizo desenmascarando las trampas que entraña la idea misma de emancipación, cuando convierte a unos en emancipadores y a otros en necesitados de emancipación. Jacotot puso al descubierto la nueva coartada de la desigualdad vestida de promesa de libertad. Me atrevería a afirmar que el maestro ignorante es la clave del pensamiento de Jacques Rancière y de su reformulación de la tradición emancipadora para nuestros tiempos. El maestro ignorante es el personaje central, la figura ejemplar de una propuesta emancipadora que no se propone como promesa sino como método, que no es un canto a la libertad sino la exigencia de una verificación concreta y siempre situada de la igualdad de nuestras inteligencias. A través del maestro ignorante y su minucioso método de la igualdad, Rancière apela a una política de los sin-parte, a una política entendida como proceso a través del cual un disenso no previsto ni previsible irrumpe en la sociedad dando la palabra a los que sólo podían gritar y poniendo en práctica las capacidades de los que sólo podían existir desde la pasividad, la impotencia y la obediencia. La minuciosidad y la humildad de Jacotot no deben engañarnos: su política apela a una guerra entre mundos, a una ruptura sin fundamento, anárquica, del orden de la representación que nos sitúa y nos sustenta. Los iguales no son los que pueden reconocerse entre sí. Son los que son igualmente capaces de reconfigurar el mundo. Pero, ¿de qué política hablamos? ¿Vale el maestro ignorante como figura desde la cual proponer hoy una regeneración del político, de nuestros políticos? Absolutamente no. El político puede ser ignorante, pero no será nunca un maestro ignorante. Rancière lo tiene claro: el arte de gobierno tiene como tarea borrar el litigio de la política. Sus procedimientos son conocidos: pacificar a través del consenso, fragmentar los intereses y fundamentar la comunidad a partir de algún tipo de identidad o esencia común. La despolititzación en la que hemos vivido en las últimas décadas no es un déficit o un fracaso del sistema de partidos: es su verdadero éxito. El arte de gobierno es la despolitización, la “supresión política de la política”, la clausura del disenso y de la anarquía democrática. Entonces, ¿cuándo hay política? ¿Quién hace la política? Hay política cuando los sin-nombre irrumpen en el espacio público y lo reconfiguran con sus lenguajes y capacidades nuevas. Hay política cuando quien no está capacitado para rehacer el mundo lo toma en sus manos. Hay política cuando cada uno deLe-Maitre-ignorant---Jacques-Ranciere nosotros “rompe filas” y abandona “su puesto”, su lugar de reconocimiento, y se aventura en un proceso de desclasificación. La política la hace la fuerza del anonimato, una potencia colectiva y nunca apropiable por identidades ni instancias representativas. No son palabras abstractas ni hay que refugiarse en la impoluta ágora griega para buscar un ejemplo de todo ello. Las plazas tomadas en este último año en el mundo árabe y en nuestras propias ciudades son la concreción más fiel de lo que Rancière entiende como verdadera política: ni mero movimiento reivindicativo ni estrategia de visibilización, sino un proceso imprevisible por el que los incapacitados (jóvenes ni-ni, parados, víctimas de la crisis, ciudadanos impotentes, etcétera) hemos decidido salir de nuestros puestos y tomar el mundo en nuestras manos. Cuánto saber, cuántos saberes se descubren entonces en lo que sólo parecía un gran mar de ignorancia. Esta es la lección que ningún político nos podrá nunca enseñar.

[Marina GARCÉS. “El político ignorante”, in La Vanguardia (Barcelona), 26 de octubre de 2011, pp. 2-3]

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