✍ Naciones y nacionalismo desde 1780. Programa, mito, realidad [1990]

por Teoría de la historia

Éste es el nuevo libro del historiador más respetado de la Gran Bretaña. Se trata de un texto crítico sobre la trayectoria histórica del nacionalismo. El lector no encontrará explicaciones elaboradas o conclusiones parciales sobre un problema específico, sino más bien, enfrentará un cúmulo de información erudita sobre una gran variedad de temas relacionados con el nacionalismo en diferentes ámbitos geográficos y culturales. Esto no significa, claro está, que recibiremos una avalancha de datos históricos. De hecho, Eric Hobsbawn se sirve del campo de su dominio, la historia, para demostrar que la nación es un fenómeno moderno, resultado de una ideología liberal y que su desarrollo evolutivo no ha dependido de criterios culturales, lingüísticos, étnicos o de pasado colectivo. Son criterios económicos y políticos las causas de su surgimiento y desarrollo. Este punto de vista puede ser familiar para muchos lectores. Sin embargo, la razón principal para revalorar esta perspectiva es la de dar nueva luz a la reciente discusión sobre la antigüedad o modernidad de las naciones, su existencia en la antigüedad o su vigencia moderna con irrelevante sentido del pasado: un debate que divide a los teóricos del nacionalismo en “modernistas” e “histórico-culturalistas”. Cabe aclarar que Hobsbawn, sin pretender ser un teórico de los problemas del nacionalismo, se identifica con los primeros. El libro da comienzo con lo que se ha convertido en una sección obligada de la mayoría de textos sobre nacionalismo: comentar sobre la profusión de literatura de carácter monográfico y con menor frecuencia teórica. Es útil para el lector conocer cuáles son algunas de las fuentes de inspiración de Hobsbawn y los libros que considera han hecho contribuciones significativas al estudio de esta área, aunque no necesariamente coincida con ellos en lo principal. Su lista se compone de ciertos libros de los autores siguientes: Mirolav Hroch (1985), Benedict Anderson (1983), J. Amstrong (1982), J. Breuilly (1982), John Cole y Eric Wolf (1974), J. Fishman (1968), E. Gellner (1983), A. D. Smith (1983), Jeno Szücs (1981), Charles Tilly (1975) y, por supuesto, su propio “The invention of tradition” (1983) editado con Terence Ranger. Una sección ligada a la anterior es la revisión crítica del autor sobre los usos y significados de los conceptos “nación” y “nacionalismo”. También recupera de cierto modo la vieja polémica marxista sobre la existencia de criterios objetivos y subjetivos que conforman el concepto “nación”. Como la mayoría de los estudiosos de este campo, está de acuerdo en que el concepto en cuestión no es una simple suma de factores (e.g., lengua, cultura, territorio, economía) sino que su definición contiene dos ideas previamente elaboradas por dos teóricos contemporáneos, a saber: Benedict Anderson y Ernst Gellner. Del primero recupera la muy atractiva noción de “comunidad imaginaria” (imagined community) y, del segundo, la importancia de los elementos “artefacto” (artificialidad) “invención” e “ingeniería social” en la fabricación de nociones. Aunque no ofrece una definición precisa y original de lo que entiende por nación, más allá de la asociación con la idea de la comunidad imaginaria, el autor hará énfasis a lo largo del libro en los siguientes aspectos: la nación es una categoría moderna que contiene el principio de que existe una congruencia entre el gobierno y los gobernados; es resultado de un desarrollo económico y tecnológico (e.g. imposición de un lenguaje oficial, sistema de educación estatal, comunicación de masas) y, por lo tanto, debe analizarse bajo las siguientes condiciones objetivas: desarrollo político, técnico, administrativo y económico. Con respecto a su entendimiento sobre la relación entre nacionalismo y nación sostiene: las naciones no hacen a los estados y al nacionalismo. Por el contrario, los estados y el nacionalismo fabrican o inventan las naciones. La importancia de esta implicación debe entenderse en el contexto de la problematización teórica antes mencionada: la modernidad o antigüedad de las naciones. Así, se inclina por las definiciones de carácter objetivo, dando poca importancia a las definiciones que involucran la dimensión cultural, lingüística o la existencia de un pasado compartido, conocido actualmente como el pasado étnico de las naciones […]

[Natividad GUTIÉRREZ CHONG. “Reseña” (fragmento), in Estudios sociológicos, vol. IX, nº 26, 1991]

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