✍ La era del imperio, 1875-1914 [1987]

por Teoría de la historia

“Es imposible evitar una cierta ambigüedad al hablar de nuestro futuro: los logros materiales e intelectuales del siglo XX son innegables, pero, por otro lado, está también el avance de los bárbaros, de una nueva edad oscura”. Con esta mezcla de esperanza y pesimismo expresa el británico Eric J. Hobsbawm, uno de los autores fundamentales en el campo de la historia moderna, su opinión sobre nuestra época. Hobsbawm, que pronunció ayer una conferencia en Barcelona sobre “La era del imperio, 1875-1914”, título de su obra recientemente publicada en España (Labor), manifiesta en esta entrevista: “Nos hemos acostumbrado a las hecatombes diarias, esa es la tragedia de nuestro siglo”. “Las grandes crisis que conmovieron a todo el mundo en el siglo XIX hoy nos parecerían cosas triviales”, dijo Eric J. Hobsbawm, “Dreyffus era un solo oficial judío; eso nadie lo pondría ahora en la primera página de los periódicos”. “He revisado unos datos sobre los grandes pogromos, eran cosa de 30 o 40 muertos; eso hoy, para nosotros, es nada. Desde 1914, nos hemos acostumbrado a medir en millones el número de víctimas de cualquier conflicto, una magnitud impensable antes de la I Guerra Mundial. Nos hemos acostumbrado a eso y al mismo tiempo a un progreso sin par”.”Tengo mis especialidades, pero creo que es obligada la tarea de comprender las tendencias largas de la historia”, señaló Hobsbawm sobre la trilogía que viene a completar “La era del imperio” (“Las revoluciones burguesas” [The Age of Revolution, 1789-1848], publicada en 1962, y “La era del capital” [The Age of Capital, 1848-1875] en 1975). “Justifico esta obra de la siguiente manera: el mundo ha sido totalmente transformado -técnica, económicamente, etcétera-, poseemos la capacidad de destrozar el mundo y las bases ecológicas de la vida. Todo eso es consecuencia de lo ocurrido en la historia mundial en los últimos dos siglos. Supongo que hay raíces más antiguas, pero esta transformación espectacular y dramática del mundo proviene de la época que he señalado; y por eso, el XIX, en el que se nota la irrupción de las fuerzas modernas en la historia, es un siglo sumamente importante en la historia del mundo. Esta época es un enlace entre los temas de la historia mundial y nuestro presente y nuestro futuro”. En “La era del imperio”, una obra que se abre de una manera insólita con el relato de cómo se conocieron los futuros padres del autor, Hobsbawm expone un concepto singular, la zona de sombras de la historia. “Es un tema subjetivo, presente tanto en la conciencia del historiador como en la de cualquier otro individuo”, indicó Hobsbawm. “Entre la historia muerta, el pasado ya totalmente inaccesible -recuperable sólo a través de la investigación- y la historia contemporánea, entre el pasado como un registro generalizado y el pasado como parte recordada, como memoria personal, se extiende esa zona de sombra, una especie de tierra de nadie en el tiempo. Por ejemplo, para la mayoria de los españoles, la guerra civil pertenece a la zona de sombra, no se conoce exactamente: hay mitos, contramitos, imágenes, memorias familiares… Para el historiador, ésto presenta problemas técnicos muy dificiles. Escribiendo sobre esa zona no sabe hasta que punto está soñando o está despierto”. “La era del imperio” es para Hobsbawm, nacido a finales de la Gran Guerra, esa zona oscura. Para Eric J. Hobsbawm, el gran problema de la historia es la mitificación de ésta. “La historia no es algo ajeno a nosotros, estamos en la historia. Esta es una cuestión que me interesa muchísimo, aunque no comparto la teoría tan de moda que niega a la historia una realidad objetiva, la teoría de la deconstrucción de la historia”. “Sí, hay historia”, subrayó Hobsbawm, “no la inventamos; cada generación forma su idea de la historia, pero no la inventa, y es eso lo que justifica el trabajo de los historiadores”, concluyó con una sonrisa. Para Hobsbawm, los actuales cambios en el Este indican la “incapacidad” de unos sistemas para adaptarse a un mundo que se encuentra en el periodo “más revolucionario de su historia”. El estudioso, no obstante, subrayó cómo esas estructuras lograron cierto éxito en la reconstrucción de la posguerra, especialmente la URSS, que alcanzó “milagros de reconstrucción” […]

[Jacinto ANTÓN. “Hobsbawm: ‘Nos hemos acostumbrado a las hecatombes, esa es la tragedia del siglo’ “, El País, 18 de octubre de 1989]

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