✍ El mundo del trabajo. Estudios históricos sobre la formación y evolución de la clase obrera [1984]

por Teoría de la historia

14270333126Es lamentable que, en un país como el nuestro en el que el dominio de las lenguas extranjeras es patrimonio exclusivo de una minoría, tarden tanto tiempo en editarse en idiomas hispanos obras fundamentales en el campo de las ciencias sociales, aparecidas anteriormente en sus versiones originales. Debemos agradecer por ello a la editorial Crítica, cuya colección de Historia dirige el profesor Josep Fontana, que en 1979 acercase al lector español el libro de Eric J. Hobsbawm, “Trabajadores. Estudios de historia de la clase obrera”, publicado en inglés nada menos que quince años antes. Ahora hace lo propio con el libro “El mundo del trabajo. Estudios históricos sobre la formación y evolución de la clase obrera”, publicado en Londres en 1984. La totalidad de trabajos reproducidos en dicha obra fueron publicados por primera vez, a lo largo de los años 1970 y en los primeros 1980 (1971-1982), en diversas publicaciones especializadas. Llegan con mucho retraso pero no llegan tarde. Y llegan gracias a la extraordinaria sensibilidad que posee el director de la colección por todos aquellos trabajos que contribuyen al conocimiento de aspectos concretos de la historia social y económica europea, y aportan, al mismo tiempo, un modelo metodológico a quienes trabajan en el campo de las ciencias sociales peninsulares. El contenido del libro es, dentro de una gran unidad conceptual y temática, muy plural. Lo que define bien el propio autor al escribir que el objetivo principal de su obra es el estudio de “la formación y la evolución de las clases trabajadoras durante el período comprendido entre finales del siglo XVIII y mediados del XX, así como la relación entre, por un lado, la situación en que dichas clases se encuentran en el seno de la sociedad y, por otro, la ‘conciencia’, los modos de vida y los movimientos que a ellas deben su existencia”. El libro va precedido por una inteligente reflexión metodológica muy de actualidad para el caso español, sobre la relación existente entre la historia del movimiento obrero y la ideología del científico-social dedicado a su estudio. Hobsbawm señala los riesgos que ha supuesto la actitud comprometida de los historiadores que han reconstruido, a lo largo de los últimos cien años, la historia social de las clases trabajadoras. Este capítulo debería ser de obligada lectura, aún hoy, quince años después de haber sido escrito, para las nuevas generaciones de profesionales de la historia. El libro aborda también cuestiones tan importantes como poco estudiadas por los historiadores del movimiento obrero en España, como son la de la formación de la conciencia de clases y la del internacionalismo obrero. En el primer aspecto, el autor parte de la idea de “que las clases sociales, la lucha de clases y la conciencia de clase existen y cumplen una función en la historia”. En el segundo, el punto de partida lo constituye la afirmación de que: “si es un error suponer que los trabajadores no tienen país, igualmente engañoso es creer que sólo tienen uno y que nosotros sabemos cuál es”. El fenómeno histórico de la emigración ofrece amplias perspectivas de análisis en este sentido. La novedad del libro, sobre todo, insisto, para el lector de nuestro país, se pone de manifiesto también en los capítulos destinados a estudiar aspectos relacionados con las diversas formas de la cultura de los obreros británicos en el siglo XIX (vida familiar, cine, radio, deporte), con los rituales obreros y con la inserción de la mujer en el movimiento obrero. En un terreno más concreto, Hobsbawm analiza también el radicalismo de los zapateros en el siglo XIX y la aparición del nuevo sindicalismo surgido a partir de 1880 en Gran Bretaña. Un relieve muy especial alcanza la parte del libro destinada a estudiar las diversas etapas de la formación de la clase obrera entre 1870 y 1914. El autor se ocupa del “proletariado británico que pasó a serisbn9781780228839-detail reconocible, no sólo por la prenda con que cubría la cabeza (…) sino también por medio material en que vivía, por el estilo de vida y de ocio, por cierta conciencia de clase que de modo creciente hallaba expresión en la tendencia secular a afiliarse a sindicatos y a identificarse con un partido de clase: el Laborista. Es la clase trabajadora de las finales de copa, de las tiendas de “fish-and-chips”, del “palais-de-danse”, y del Laborismo”. En síntesis, el libro de Hobsbawm aborda una serie de cuestiones históricas que permiten conocer mejor aspectos importantes de las formas de vida, individual y colectiva, de la clase obrera europea en los siglos XlX y XX. Su novedad estriba, en relación a la gran mayoría de trabajos relacionados con la historia social peninsular, en que no se limita a estudiar sólo los movimientos reivindicativos y la lucha organizada de los trabajadores —que son casi los únicos temas de los que se ha ocupado la historiografía española—, sino también los aspectos que afectan a la vida cotidiana en su vertiente material y a los hábitos de conducta y de pensamiento de los trabajadores surgidos de la revolución industrial.

[Jaume SOBREQUÈS I CALLICÓ. “El trabajo y su memoria”, in La Vanguardia (Barcelona), 10 de marzo de 1988]