␥ Henri Berr [1863-1954]

por Teoría de la historia

Lucien Febvre y Fernand Braudel hicieron de Henri Berr uno de los antecesores de la «Escuela de los Annales». Al principio la idea sorprende si se recuerda que, al salir de la École Normale Supérieure, el joven Henri Berr (nacido en 1863) no es un historiador. Pero, a partir de la redacción de su tesis, Esquisse d’une synthèse des connaissances, fondé sur l’histoire (1893), Henri Berr concede un lugar privilegiado al conocimiento histórico. Rechazando a la vez el desmenuzamiento de lo real a que tendían los trabajos positivistas y la abstracción, tentación permanente de los filósofos neokantianos, Henri Berr hace de la historia la ciencia de las ciencias que avanza gracias a la psicología histórica. Esta elección coloca a Berr fuera del mundo de los filósofos y le enfrenta deliberadamente con la historia universitaria dominante, que juzga prematuras las tentativas de síntesis. Esta reflexión, definitivamente formulada en La synthèse en histoire, essai critique et théorique (1910), anima todas las tentativas de Henri Berr en el campo intelectual y universitario a partir de 1900. Para promocionar sus ideas, Henri Berr edita la Revue de Synthèse historique que, al propio tiempo que critica la estrechez de los puntos de vista de la «historia historizante», rechaza el imperialismo sociológico defendido por L’Année sociologique (1900). La diversidad de las disciplinas tratadas en la revista (historia, filología, sociología, geografía) le confiere un lugar original. A pesar de sus fracasos en el Collège de France, Henri Berr extiende sus ambiciones y emprende la publicación de una vasta colección de síntesis, L’Évolution de l’Humanité (con muchos volúmenes traducidos al castellano en Barcelona, México y Madrid), que marca el período entre las dos guerras. Es verdad que únicamente los prefacios incansablemente «sintéticos» de Henri Berr aseguran la unidad de la empresa, que se transforma poco a poco en un simple reflejo del establishment universitario de entonces. La búsqueda de capitales y de apoyos para sus iniciativas extra-universitarias refleja lentamente las intenciones de Henri Berr. Así, el Centre International de Synthèse, creado en 1925 gracias a los donativos de la marquesa Arconati-Visconti y de la Banca Rothschild, se convierte pronto en un centro de encuentros pluridisciplinares gracias a sus famosas «semanas» (como la dedicada a la sensibilidad, animada por Lucien Febvre), pero es también un lugar de mundanalidades muy alejadas de las ambiciones intelectuales originarias. Dos años después de la aparición de los Annales, la Revue de Synthèse deja de ser «histórica»; se trata de una auténtica entrega de poderes, pues Henri Berr, atascado en sus actividades de academic politician, no está en condiciones de aportar un segundo aliento a la reflexión histórica. Actualmente anticuado, el pensamiento de Henri Berr vale sobre todo por el espíritu nuevo que hizo soplar sobre los estudios históricos, entonces en pleno «positivismo». Su influencia sobre Lucien Febvre y Marc Bloch fue considerable. Rompiendo las barreras entre disciplinas, preocupado por situar la historia en la encrucijada de las ciencias humanas, Henri Berr prepara el camino a los Annales, incluso faltándole un método realmente histórico.

[Olivier DUMOULIN. “Henri Berr (1863-1954)”, in André BURGUIÈRE. Diccionario de ciencias históricas. Madrid: Akal, 1991, pp. 75-76]