✍ El problema de la incredulidad en el siglo XVI. La religión de Rabelais [1942]

por Teoría de la historia

El objeto esencial de este libro es el estudio de la psicología colectiva que viene dada por el problema de incredulidad. El análisis del siglo XVI que lleva a cabo Lucien Febvre, miembro del Institut y profesor honorario del Collège de France, resulta ejemplar: la sensibilidad de la época, la vida intelectual y la influencia universal de las creencias, de la religión sobre el espíritu: todo ha sido examinado con sentido crítico e intuitivo a la vez, pero sin dejarse llevar por su genio creador. La tarea es inmensa, pues “lo que se pone en cuestión es toda la concepción del siglo XVI humanista…; replantearse todo un siglo”. Para tratar este difícil problema, Lucien Febvre centra su investigación en el “caso Rabelais”. La cuestión es saber en qué medida es Rabelais un reflejo de su siglo y en qué medida se ha adelantado a él. Todo un proceso de paciencia y rigor, “pero, difiere la actitud del historiador de la del juez?”, se pregunta Henri Berr. El autor interroga a los contemporáneos, poetas, teólogos o polemistas: ¿es o no Rabelais el librepensador que, a partir de 1532, “deja de ser cristiano” y cuya risa “lucianesca” oculta los designios “que durante largos siglos nadie había osado concebir”? Todos los testimonios han pasado aquí “por el tamiz de una lógica tan rigurosa como es posible”. “Así llega el momento de interrogar a Rabelais, al propio Rabelais”, es decir, a su obra. Y el lector ve dibujarse poco a poco a un Rabelais que nos asombra por su vida y su autenticidad, muy de su siglo y, sin embargo, “avanzado” para su siglo; un creyente, que lucha abiertamente contra la superstición de esos “pobres idiotas” que le rodean, que sigue con apasionada curiosidad los dramas de la Reforma, pero cuya piedad “está más cerca de la religión erasmiana, liberalmente interpretada, que de la reformista”; es, pues, un erasmiano al que se añade mucho calor y humanidad. A medida que avanzamos vamos encontrandofebvre_incroyance_L13 muchos personajes que Lucien Febvre “en algunas páginas o renglones tiene el don de revivir; su libro está lleno de descripciones y retratos”, según Henri Berr. Y a través de todas esas imágenes sorprendentes aparece el perfil de una época, con su clima moral y su “atmósfera”. Alcanzar así la realidad de un momento histórico en toda su riqueza de matices y contradicciones es rodearse de garantías a fin de evitar, en las apreciaciones, “el mayor pecado de los pecados, el más imperdonable de todos: el anacronismo”. Este libro es una gran lección de método, pero es además, por parte de uno de los más grandes historiadores del siglo XX, una lección de prudencia y de modestia: “Jamás tenemos convicciones absolutas cuando se trata de hechos históricos… El historiador no es el que sabe. Es el que investiga”.

[Paul CHALUS. “Presentación”, in Lucien FEBVRE (1943). El problema de la incredulidad en el siglo XVI. La religión de Rabelais. Madrid: Akal, 1993, pp. 5-6]

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