␥ Moses I. Finley [1912-1986]

por Teoría de la historia

En la primavera del año 1986 moría en la ciudad de Cambridge Moses Israel Finley, un nombre que a todos aquellos iniciados en los estudios clásicos resultará familiar. Como norteamericano de nacimiento y formación, se había instalado en aquella universidad desde los años 1954-1955, primero como Lecturer in Classics (1955- 1964), luego como Reader in Ancient Social and Economic History (1964-1970), hasta ser nombrado Professor of Ancient History (1970-1979). Con ocasión de su jubilación había sido distinguido con el titulo de Sir y hecho Professor Emeritus of Ancient History, también en Cambridge. La aportación de este gran historiador al estudio de la econo-mía y la sociedad antiguas, con ser ya reconocidamente capital, dista aún de cali-brarse en toda su trascendencia. Al igual que con otros estudiosos de su talla, será el paso del tiempo, sin duda, el que nos brinde la posibilidad de comprender hasta qué punto su magisterio ha de prevalecer como referente obligado para la investigación. Por consiguiente, quizá sea prematuro aventurar un juicio global acerca de la obra de Finley, en el sentido que ya lo podemos hacer sobre la de un Mommsen, Busolt o incluso un Rostovtzeff, pero no estaría de más presentar ahora al lector interesado ciertas claves de interpretación de su trayectoria universitaria y de su quehacer intelectual. Realmente decisivo para el joven Finley fue el traslado en 1934 a Nueva York del Institut für Sozialforschung, fundado y dirigido por Horkheimer. Con este centro colaboraría de 1937 a 1941 traduciendo al inglés algunas de las obras de la escuela y recensionando para su revista -y de forma demoledora- ciertos libros recién aparecidos de historia antigua. En esos años Finley tuvo la oportunidad de asimilar las enseñanzas de la (teoría crítica) de la escuela de Frankfurt, en la que se confrontaba la reflexión filosófica, histórica y sociológica clásica alemana con las enseñanzas conjuntas del marxismo y el psicoanálisis. En 1952, con cuarenta años, Finley publicó su tesis doctoral sobre la tierra y el crédito en la antigua Atenas, analizando los contratos de compra-venta a través de los documentos hipotecarios (horoi), con la conclusión en la línea sustantivista polanyiniana, aunque también weberiana, de que la tierra en Atenas, si bien libremente alienable, pertenecía a una esfera de prestigio y no a una esfera de transacción lucrativa en el marco de una economía de mercado. Dos años más tarde Finley sacaba a la luz en Nueva York El Mundo de Odiseo, coincidiendo con su salida de los Estados Unidos víctima del maccarthismo y la “caza de brujas”. En ese precioso libro, que tuvo un amplísimo eco, el autor abordaba la época oscura empleando un rico y sofisticado instrumental heurístico tomado de la antropología de M. Mauss y B. Malinowski, así como de los estudios de Polanyi. Se ha señalado que, pese a la sofisticación de los métodos empleados y al profundo conocimiento de las categorías del análisis histórico, Finley “rara vez suscita cuestiones de método en cuanto tales”. Esto es esencialmente verdad, y ha de entenderse en el sentido de que nuestro historiador no ha acompañado sus escritos de tarjeta de presentación ideológica ni ha gustado de los debates teóricos en abstracto. Sus trabajos están plagados de discusiones y enfoques renovadores, pero es siempre la investigación concreta, los testimonios, los que en cada caso van señalando al autor la operatividad de los modelos y de las hipótesis de trabajo. Finley ha sido un historiador de la Antigüedad, no un teórico ni un filósofo de la historia. Ello es precisamente lo que legitima y confiere un especial interés a la publicación de obras tales como Uso y abuso de la historia, e Historia antigua. Problemas metodológicos.

[Víctor ALONSO TRONCOSO. “Moses I. Finley (1912-1986)” (selección), in Estudios Clásicos, vol. XXIX, nº 92, 1987, pp. 75-90]

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