✍ La Ilustración en el Río de la Plata. Cultura eclesiástica y cultura laica durante el Virreinato [1989]

por Teoría de la historia

la-ilustracion-en-el-rio-de-la-plata-chiaramonte-microce-22056-MLA20223186576_012015-OLas notas críticas de libros se hacen, en general, inmediatamente o transcurrido un breve período desde la fecha de su publicación. Tras un recorrido de las revistas especializadas en Historia más conocidas, sin embargo, se comprobó que el mencionado libro del Prof. Chiaramonte no ha sido reseñado hasta el momento. El carácter que quiere dársele a esta reseña está relacionado con los objetivos de la cátedra Historia Argentina I (colonial Río de la Plata y primera mitad del siglo XIX) para las carreras de Profesorado y Licenciatura en Historia de la Facultad de Formación Docente en Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral. El trabajo del Prof. Chiaramonte aporta importantes reflexiones que se conectan con algunos de los parámetros buscados en la mencionada cátedra: rescate del tiempo largo, regionalización de las temáticas, atención a la diversidad de las miradas historiográficas, exclusión de los prejuicios, vinculación entre la construcción del historiador y los documentos que apoyan la teoría del mismo, entre otros. Uno de los temas «universales» y obligados en las currículas de Escuela Media y Universidad de nuestro país, tanto de la Historia Europea como de la Americana es, precisamente, la Ilustración. Su utilización como marco general de apoyo a temas más puntuales, lleva, con frecuencia, a rápidas simplificaciones en el aula. Es aquí cuando se hace imprescindible evitarlas observando los caminos seguidos por el autor. Chiaramonte rompe con la división maniquea de esferas Iglesia-Estado. Organiza una exposición donde advierte la necesidad de reconocer posiciones heterodoxas tanto en el ámbito del Estado como en el de la Iglesia. En efecto, rechazando habituales juicios tendientes a caracterizar el espacio católico como homogéneo: «la» Iglesia, matiza la generalizada idea de «atraso cultural» dentro de ella, (donde se destacan sólo algunas figuras excepcionales), con la evidencia de que existieron grupos relativamente importantes en la innovación de ideas. Además, sugiere que estos últimos no estarían en la institución eclesial en una posición marginal, sino cerca de los ámbitos de decisión. Para confirmar este hecho, utiliza como ejemplo la expulsión de los Jesuitas ortodoxos en 1767. Este análisis rompe con la tradición que conecta los cambios históricos favorables al progreso humano con instituciones que excluyen la Iglesia Católica, o bien con la idea de que, si quienes los promueven están dentro de ella, sólo inciden en la institución de modo no sustancial o, lo que es peor, transgrediendo las normas internas. El tratamiento de la diversidad lleva al autor a determinar que, dentro de la ortodoxia jesuítica se utilizó el método de Descartes -los silogismos- tendiente a que dicha Orden no perdiera su influencia en la sociedad. Además del tratamiento institucional, el autor enfoca a los actores sociales. En este sentido, evita subsumir diferentes aspectos en favor de uno predominante. Así, pese a que destaca el carácter innovador de Fray Benito Feijoó, autor del monumental y moderno Teatro Crítico -en ocho tomos- reconoce que Feijoó temía que «el vulgo ignorante» malinterpretara su trabajo y que tal conducta elitista lo llevara a restringir la difusión del mismo. Con nuevos ejemplos, observa que el mismo temor del religioso por comunicar sus ideas se extiende a otros intelectuales laicos o religiosos. La identificación del Estado como espacio abierto que posibilita el desarrollo de posiciones «progresistas», también es matizada por el autor. La misma monarquía borbónica que apoya el desarrollo de la educación y la economía política, en materia de gobierno ajusta los lazos y los controles coloniales. Otro punto importante de la obra atiende a la periodización. Eludiendo la clásica y estática ubicación de la ilustración a fines del siglo XVIII, Chiaramonte muestra la presencia de «novadores» ya en la primera mitad o aún antes. El autor atribuye este fenómeno a un clima propicio, generador de espíritu de tolerancia, posterior a la Paz de Westfalia en 1648 que marcó el fin de las guerras de religión. El tratamiento del tema es situado, es decir, aunque el marco europeo está permanentemente presente en la caracterización temática general, el análisis micro se hace con precisión para el espacio rioplatense. Este tratamiento es central para la cátedra Historia Argentina l que intenta terminar con generalizaciones y mitos historiográficos. La paradoja que representa más fielmente el carácter de las ideas ilustradas en el Río de la Plata, es el concepto de «ilustraciónUnknown católica» ejemplificado en el enfrentamiento entre el alto dignatario eclesiástico ilustrado Juan Baltasar Maziel y el Virrey Loreto, que llevó al destierro del primero. Para Chiaramonte, la difusión de la libertad de conciencia y la crítica a la sociedad estamental podía llegar a impulsar una reforma del Estado que abriera espacio a nuevos sectores sociales, incompatible con la política borbónica. El punto de vista crítico y el conservador están entonces localizados en instituciones «equivocadas», y de ahí el concepto «ilustración católica». Por otra parte, al autor le parece pertinente la utilización del concepto cultura ilustrada, en lugar de simplemente ilustración. El primero «cultura» -sustantivo- «ilustrada» -adjetivo- connota una producción social más amplia que el segundo: la producción meramente intelectual a la que apela el sustantivo «ilustración». Igualmente, hablar de cultura remite a los procesos de larga duración y a una comprensión del proceso que va dando origen a las nuevas ideas. Finalmente, la lectura del texto permite introducir, en Historia Argentina I, la segunda parte de la asignatura: la etapa posrevolucionaria en transición a la formación del Estado moderno. La valorización del trabajo, de la agricultura, la educación, la formación de la opinión pública a través de la selección documental periodística del Apéndice, hacen más fluido el desarrollo de los cambios sociopolíticos y económicos de la primera mitad del siglo XIX. En resumen, para Chiaramonte no hay actores, instituciones o lugares que puedan ser clasificados homogéneamente en dos bandos: los ilustrados y los no ilustrados. Es tal vez esto lo que provoca en los alumnos una respuesta de simpatía que se repite en sucesivas comisiones de la cátedra Historia Argentina I: la visión pormenorizada del autor trata de acercar a los lectores a una realidad histórica más creíble.

[Teresa SUÁREZ. “José Carlos Chiaramonte, La Ilustración en el Río de la Plata. Cultura eclesiástica y cultura laica durante el Virreinato. Colección La Ideología Argentina (dirigida por Oscar Terán) Bs. As. Puntosur, 1989” (reseña), in Clío & asociados (Santa Fe-La Plata), nº 1, 1996, pp. 169-171]

Anuncios