␥ Beroso [siglo III a.C.]

por Teoría de la historia

El sacerdote babilónico Beroso escribió hacia el 280 a.C. la Babilonyaka que dedicó al soberano Antíoco I.  Se afirma que fundó una escuela para astrólogos en la isla de Cos, que estaba dentro de la esfera ptolemaica. En la antigüedad, su obra fue leída principalmente en la forma de un sumario por Cornelio Polihistor (siglo I a.C.). Éste, a su vez, se conserva sólo en extractos de Josefo (siglo I d.C.) y Abidenos (siglo II d.C.) y en una versión de inicios del siglo IV a.C. por el obispo griego Eusebio de Cesarea, en el Libro I de su Chronika. Beroso relató primero (en un griego bastante deficiente) la creación del mundo y la revelación de los principios de la civilización por el mensajero de los dioses, Oanes [el hombre-pez que enseñó los rudimentos de la civilización a los babilonios] […] La obra continuaba con la historia de los reyes babilónicos y sus sucesores hasta Alejandro, con bastante brevedad; esto le atrajo las críticas de los escritores griegos y romanos que esperaban un contenido más histórico. Parece, sin embargo, que el propósito de Beroso era no tanto histórico como cultural: ofrecer a los griegos, en particular a los soberanos de Babilonia, un esbozo de la cultura y las creencias babilónicas. A juzgar por las posteriores tergiversaciones sufridas por esa cultura, su obra tuvo poca influencia.

[Graham SHIPLEY. El mundo griego después de Alejandro, 323-330 a.C. Barcelona: Crítica, 2001, pp. 37-38]